Poner la inmigración al servicio del desarrollo

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Duración lectura: 2m. 26s.

Desde hace años los países del Norte atraen un constante flujo de personas del Sur. En lugar de ver esas migraciones como un problema que requiere el control policial, cabe plantearse si es posible fomentar con ellas el desarrollo de los países de origen. A esto se refiere un informe presentado el pasado diciembre al gobierno francés por Sami Naïr, profesor de Ciencias políticas en la Universidad París-VIII Saint-Denis y consejero técnico del Ministerio del Interior francés. Naïr sugiere la fórmula del “codesarrollo”, que pone la inmigración al servicio del desarrollo. Por ahora el gobierno no ha querido hacer público el informe ni traducirlo en medidas políticas concretas para no reabrir el debate sobre la ley de control de la inmigración.

En resumidas cuentas -señala Le Monde (10-I-97), que ha tenido acceso al informe de Naïr-, “se trata de organizar un flujo de estudiantes y de jóvenes trabajadores extranjeros que, formados en Francia en los sectores que se consideren útiles para su país, se comprometiesen a regresar, contando con la seguridad de un empleo y con la libertad para hacer viajes periódicos a Francia”.

La idea del “codesarrollo” no es nueva. La empleaba en Francia Jean-Pierre Cot, ministro con Mitterrand, a principios de los años 80. Y se basa en el interés mutuo de los países de emigración y de inmigración por controlar sus movimientos de población. Francia “debe actuar sobre las causas de las migraciones”, dice Naïr, esforzarse por “crear las condiciones sociales para ayudar a los emigrantes potenciales a quedarse en su país”.

Para eso hace falta que surjan muchos proyectos de desarrollo local en los países de origen, que podrían contar con la ayuda del Estado, la Universidad y la Administración pública franceses, en coordinación con empresas de los países del Magreb y del África subsahariana. En Francia se formarían estudiantes o personal directivo, con la condición de que regresasen a su país con un empleo para trabajar en los proyectos de desarrollo. Todos los años se negociarían los contingentes de inmigrantes conforme a las necesidades de cada país. Al regresar a su tierra, los estudiantes recibirían “un visado de circulación de larga duración y renovable” con el que podrían retornar a Francia, pero sin la posibilidad de obtener el permiso de residencia.

Aunque el conjunto del sistema de “codesarrollo” no cuenta con los inmigrantes ilegales, el sistema de visado de larga duración sería aplicable también a los artistas, científicos y a los extranjeros instalados legalmente en Francia que acepten regresar a su país. De esta manera, muchos inmigrantes no se quedarían en Francia sólo por el temor de no poder volver más.

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