Los países nórdicos buscan inmigrantes cualificados

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Los países nórdicos presentan índices de desempleo que son la envidia del resto de Europa. En Noruega y Dinamarca se sitúa en el 2%; algo más cerca de la media de la UE (6,8%) se encuentran Suecia y Finlandia, que superan ligeramente el 6%. Sin embargo, las bajas tasas de paro son motivo de preocupación para los gobiernos y los empresarios escandinavos, pues reflejan una escasez de mano de obra que se traduce en aumento generalizado de los salarios, presiones inflacionistas y pérdida de la competitividad de las exportaciones.

Esto explica el reciente interés de estos países por atraer trabajadores extranjeros cualificados. Para ello han comenzado a tomar medidas que flexibilizan sus leyes de inmigración. En Suecia se ha presentado un proyecto que permitirá la entrada a cualquier trabajador no comunitario que cuente con una oferta de empleo en el país. Los admitidos recibirán permisos de residencia y trabajo por dos años, prorrogables por otros dos. Después tendrán opción a uno de carácter permanente.

Noruega ha tomado el mismo camino simplificando los trámites necesarios para entrar en el país: ahora se puede comenzar a trabajar allí una vez entregada la solicitud, sin necesidad de esperar tanto tiempo como antes.

Por su parte, el Ministerio de Trabajo de Finlandia ha preparado un vídeo publicitario para atraer trabajadores extranjeros. Disponible en inglés, polaco y rumano, pondera las virtudes del país (calidad de vida, medio ambiente limpio, escuelas excelentes…) y de las condiciones laborales en las empresas (“patronos que tratan a los trabajadores casi comoamigos”).

Los países nórdicos quieren atraer sobre todo inmigrantes cualificados, que son los que más escasean. De los 120.000 extranjeros que residen en Noruega, por ejemplo, sólo una minoría posee cualificación. Noruega nunca ha logrado cubrir el cupo anual de 5.000 trabajadores no comunitarios cualificados. (Noruega no pertenece a la Unión Europea, pero participa en el mercado único por ser miembro del Espacio Económico Europeo.)

Los gobiernos escandinavos son conscientes de las dificultades de adaptación que encuentran los inmigrantes, desde las que provienen de sus peculiaridades climatológicas y lingüísticas hasta la sensación de rechazo que los extranjeros perciben en la sociedad. Según un estudio realizado por el Consejo Económico de Dinamarca, think tank patrocinado por el gobierno, el 20% de los inmigrantes dejan el país al año de llegar; el 40% al cabo de dos años. Las autoridades buscan fórmulas que favorezcan la permanencia.

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