Los países de la OCDE siguen necesitando inmigrantes

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La OCDE acaba de publicar el informe anual Tendencias de las Migraciones Internacionales, en el que destaca que los países ricos siguen necesitando la llegada de trabajadores extranjeros para impulsar el crecimiento económico. En consecuencia, la proporción de inmigrantes en los países ricos es más alta cada año, no obstante la recesión económica de alguno de los países miembros

El flujo de inmigrantes en los países de la OCDE no cesa desde mediados de los noventa. Entre julio de 2001 y julio de 2002, Estados Unidos admitió la entrada de más de un millón de trabajadores extranjeros, un 25% más que en 2000. En el mismo periodo, varios países europeos, como Austria, Francia y Suiza, experimentaron un incremento de entre el 13% y el 18%. En los países de Europa del sur, en Canadá y en Nueva Zelanda también hubo un repunte después de reformar los programas de regularización. Solo Corea, Japón y algunos países del norte de Europa tuvieron en ese periodo incrementos pequeños en la entrada de inmigrantes.

El informe destaca que la mayoría de los inmigrantes son personas en busca de trabajo -y no tanto refugiados o solicitantes de asilo, como hace años- y que ha aumentado el número de los que tienen alguna cualificación profesional. Esto se debe en gran parte a las reformas legales que han aprobado varios países (Dinamarca, Francia, Grecia, Portugal, Gran Bretaña, Holanda y Suiza) en los últimos años, que han limitado las facilidades para solicitar asilo o han introducido incentivos para atraer a trabajadores cualificados. Esta nueva fuerza laboral y demográfica está contribuyendo de forma decisiva al crecimiento económico, según el estudio.

Con esto, la proporción de inmigrantes en los países ricos es ya muy significativa. En Suiza, el 21,8% de la población son extranjeros; 9,5% en Grecia; 8,9% en Alemania; 6,2% en Francia; 5,6% en Irlanda (un país tradicionalmente emigrante); 4,6% en Suecia, etc. En el sur -Italia, España y Portugal- la proporción se encuentra entre el 2,5% y el 3,3% (datos de mediados de 2002). Según el informe, la población de Alemania, Italia y Suecia habría bajado entre mediados de los ochenta y mediados de los noventa si no hubieran llegado extranjeros.

También ha habido cambios en la procedencia de inmigrantes. El mayor incremento se ha dado en trabajadores de China, Filipinas, Rusia y Ucrania. Esto, unido a las reformas de las políticas de inmigración de los últimos años, explica el incremento de inmigrantes.

El informe recomienda a los países miembros mejorar la integración de los inmigrantes y las condiciones de empleo. Aunque han llegado inmigrantes con más cualificación profesional -sobre todo en el campo sanitario-, hay una excesiva representación de inmigrantes en los sectores de la construcción, agricultura, hostelería y servicio doméstico. En algunos casos, estos trabajos pueden ser más vulnerables a los cambios de ciclo económico. Por esto, y a la vista del envejecimiento de la población, el estudio aconseja tomar medidas para evitar un no deseable descenso de la fuerza laboral durante los próximos años.

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