Inmigrantes de la UE sin empleo: ni tantos ni tan aprovechados

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Una versión de este artículo se publicó en el servicio impreso 78/13

La Comisión Europea se ha propuesto rebatir la idea de que la libre movilidad dentro de la Unión Europea está favoreciendo un “turismo de prestaciones”, por el que ciudadanos inactivos de la UE se aprovechan del Estado del bienestar de otros países. Los datos presentados por la Comisión muestran que ese fenómeno es más reducido de lo que dicen los partidos euroescépticos. Pero también se comprende que algunos de los países que reciben más comunitarios sin trabajo quieran regular mejor la entrada.

El aumento de popularidad del Frente Nacional en Francia, el UKIP en el Reino Unido o el Partido Liberal en Austria, que reclaman más controles sobre los flujos migratorios dentro del continente, refleja la inquietud de muchos europeos ante la inmigración. Uno de los temas que preocupa es la creciente llegada de extranjeros comunitarios inactivos a otros países de la Unión Europea.

En España el grueso del colectivo de inmigrantes europeos inactivos son rumanos (38% del total)

La mayoría se trasladan para trabajar
¿De verdad existe una “avalancha” de inmigrantes de este tipo? La Comisión Europea los acaba de contar en un estudio y concluye que la cifra es baja: unos 5 millones y solo representan el 1% de la población de la Unión Europea. Pero hay diferencias según países: en Luxemburgo suponen el 14% de la población; en Chipre el 4%; y en Bélgica e Irlanda el 3%.

La percepción de que son pocos cambia notablemente cuando se compara dentro de cada país el porcentaje de extranjeros comunitarios que trabajan con los que no lo hacen. Por ejemplo: el 52% de los inmigrantes europeos que residen en España (2,3 millones en 2012) son inactivos; el grueso del colectivo lo forman los rumanos (el 38%) y, a bastante distancia, los británicos (el 15%, que en buena parte serán pensionistas que se retiran bajo el sol español) y otros ciudadanos de la Unión Europea. De media, los ciudadanos de la UE que se han trasladado a otros países es más probable que estén trabajando que los nacionales del país huésped, aunque –reconoce la Comisión– en parte esto se debe a que es más probable que los primeros pertenezcan a la franja de edad de 15-64 años.

El único capítulo en el que los extranjeros comunitarios hacen un mayor uso proporcional es el subsidio de paro

Según el comisario para el Empleo, László Andor, “el estudio muestra que la mayoría de los ciudadanos de la UE que se trasladan a otros países de la zona lo hacen para trabajar y revela que el llamado ‘turismo de prestaciones’ no es grande ni sistemático”.

Otro dato que inquieta a los partidos que quieren endurecer la entrada es que los flujos de comunitarios inactivos están aumentando, sobre todo en países con altos niveles de empleo. Entre 2006 y 2012, en Gran Bretaña han pasando de 431.687 a 611.779 (el equivalente a la población de la ciudad de Glasgow). Entre 2005 y 2012, Austria ha subido de 81.301 a 111.800. El peso de los inactivos también aumenta en países con niveles más bajos de empleo: el año pasado había 925.183 en España, cuatro veces más que en 2003.

El gasto público por los comunitarios inactivos
Dentro del gasto público, el pago de prestaciones no contributivas (complementos de jubilación, invalidez, por hijo a cargo…) a extranjeros comunitarios sin empleo representa menos de un 1% en Austria, Bulgaria, Estonia, Grecia, Malta y Portugal; entre el 1% y el 5% en Alemania, Finlandia, Francia, Holanda y Suecia; y más del 5% en Bélgica e Irlanda. El informe no ofrece datos sobre el resto de países.

Los inmigrantes comunitarios inactivos representan solo el 1% de la población europea

En el capítulo de prestaciones por desempleo contributivo, los inactivos de fuera hacen un mayor uso proporcional que los nacionales. Hay dos excepciones: Holanda, donde están igualados; y Reino Unido, donde solo el 1% de los comunitarios sin empleo percibe prestación, frente al 4% de los nacionales.

El gasto sanitario destinado a comunitarios sin empleo es el 0,2% del presupuesto dedicado a la sanidad en el continente, el 0,01% del PIB comunitario. Visto así, no parece que el sistema sanitario de los países de acogida esté amenazado por una avalancha de solicitantes.

Pero de nuevo hay diferencias entre países: en Gran Bretaña, el gasto sanitario por comunitarios inactivos ronda los 1.800 millones de euros, frente a los 4 millones de euros destinados por Francia. Otro país europeo con un problema similar al de Gran Bretaña es Italia, donde el gasto sanitario en comunitarios inactivos es de unos 732 millones.

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