La roja insignia del dolor

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Duración lectura: 3m. 8s.

El inconfundible símbolo de la Cruz Roja puede quedar diluido en una confusión de distintivos. La próxima conferencia diplomática de los Estados adheridos a los convenios de Ginebra, que se celebrará a principios del próximo año, tratará de acordar una solución duradera para el emblema identificador, que durante los conflictos protege -o al menos debe proteger- de ataques al personal médico. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha propuesto un nuevo símbolo; pero la decisión corresponde a la conferencia diplomática.

El affaire icónico viene a quebrar un largo periodo de aceptación pacífica y generalizada de los dos símbolos de la organización: la cruz y la media luna rojos sobre fondo blanco. La cruz roja no tenía connotación religiosa cuando en 1864 Jean-Henry Dunant, el suizo fundador del movimiento, tuvo la ocurrencia de invertir los colores de la bandera de su país. Lo que buscaba era un signo sencillo y fácil de reconocer, también a gran distancia.

Cuando en 1876 estalló la guerra entre Rusia y el Imperio Otomano, Turquía adoptó una media luna roja para identificar sus ambulancias, argumentando que la cruz era ajena a sus soldados, de credo musulmán. El binomio cruz-media luna se mantuvo hasta 1929, fecha en la que una conferencia diplomática reconoció además el león y el sol rojos, símbolo de Persia, junto a la media luna que también venía usando ese país. Al admitir el añadido, la conferencia adoptó otra resolución: en adelante, no más símbolos.

Pero ya se sabe que todo serial que se precie atrae estrellas invitadas. En 1949, el recién constituido Estado de Israel demandó que fuese aceptado un nuevo logotipo: la estrella de David, en color rojo. La organización no admitió esta nueva variante, que venía usándose extraoficialmente desde 1930.

Hoy, el mapa de banderas identificativas de la Cruz Roja se dibuja así: 176 naciones enarbolan la cruz y 30 la media luna. En 1980, Irán abandonó el símbolo usado por Persia, aunque aún sigue estando oficialmente reconocido.Así las cosas, pese al veto de 1929, las presiones de Israel, apoyado por la Cruz Roja de Estados Unidos, tienen bastante fuerza. En un intento de contentar a Israel sin ofender a los otros, el CICR ha propuesto un nuevo símbolo neutro, dos galones rojos, para no admitir la estrella de David y la vez evitar el recurso a la cruz o a la media luna por parte israelí.Los escépticos ya han dicho, para enfriar prematuros entusiasmos, que solo Israel, Eritrea y Kazajstán usarían -por razones de tradición histórico-cultural-religiosa- el nuevo símbolo. Los optimistas proponen, por su parte, que se pueda usar cualquiera de los signos aprobados (cruz, media luna, galones), o alguno -de los reconocidos o uno propio- envuelto en los dos galones. Así, Israel podría colocar su estrella dentro del nuevo emblema; otros países podrían hacer honor a su pluralidad religiosa encerrando en los galones tanto la cruz como la media luna. La combinación de galones y otros símbolos identificaría a las organizaciones nacionales; pero en tiempo de guerra, los galones se usarían sin complementos.

El comentario más agudo lleva la firma de Darcy Christen, portavoz del CICR: “Será necesario un largo periodo de tiempo -años o décadas- para que los galones sean tan bien conocidos como los emblemas existentes”, dice al International Herald Tribune (4-X-2000). Es una cuestión interesante, y aun crítica para un piloto de caza, que en una fracción de segundo tiene que decidir si abre fuego sobre un objetivo.

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