La familia es algo más

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Duración lectura: 2m. 11s.

Jacques Henripin, el más conocido demógrafo de Quebec, comenta en La Presse (Montreal, 31-III-94) la pretensión de algunas parejas de homosexuales de ser consideradas como una familia y de ser asimiladas al matrimonio a efectos de pensión de viudedad.

No se hace a cualquiera un regalo de cinco o seis mil dólares anuales durante varios años, por el mero hecho de que esa persona haya mantenido relaciones sexuales con alguien que tenía derecho a pensión. Desde el punto de vista de la asimilación a la noción de familia, lo que cuenta es haber cumplido la única función para la que la familia es irremplazable: criar un hijo.

(…) La familia, sin duda, tiene otras funciones: el afecto y la ayuda mutuos, las satisfacciones sexuales, a veces la producción de bienes y servicios (importante en las sociedades agrícolas). Todas esas otras funciones pueden ser aseguradas mediante fórmulas distintas a la de la familia. Pero no en lo que se refiere a la educación de los hijos. Por eso se conceden beneficios particulares a los padres y a los matrimonios, sobre todo en materia de pensiones.

A menudo en otros tiempos, y también hoy, la educación de los hijos se hacía y se hace en detrimento de un trabajo retribuido de la madre… y de las ventajas anejas, como la adquisición del derecho a una pensión. Si las viudas tienen derecho a una pensión es a causa de este sacrificio (y de la privación que supone), sacrificio antes casi obligado y todavía hoy sustancial. No se ve que haya otros muchos motivos. Pues no se ha instituido esta especie de regalo para rendir homenaje al afecto de los cónyuges. Ni la sociedad ni sus organismos tienen por qué remunerar el afecto entre adultos ni las relaciones sexuales.

(…) ¿Por qué razón habría que hacer este regalo a una pareja de homosexuales? ¿Porque se quieren? ¡Bonito negocio! Entonces, ¿dos hermanas que viven juntas, una tía que vive con su sobrino, una hija con su padre, no tendrían los mismos derechos? ¿Por qué los homosexuales sí y ellos no? Todo el mundo se quiere a su manera y, con frecuencia, por largo tiempo. La única diferencia con los homosexuales es que éstos tienen además relaciones sexuales.

(…) ¿Discriminación? ¡Pues claro que sí! Aquí se discrimina entre una asociación de pura conveniencia personal y una institución destinada a criar a los hijos. ¿Es que usted no hace diferencias entre su vecina y su madre?

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares