Juventud artificial

La obsesión de mantenerse siempre jóvenes aunque sea con medios artificiales está causando daños psicológicos y físicos a mucha gente, escribe Richard Downie en The Daily Telegraph (Londres, 10-VI-99).

La desesperada batalla por lograr la eterna juventud hace que cada vez más hombres y mujeres acudan a las clínicas de cirugía estética, en un vano intento por mantener su figura, dice la doctora Eileen Bradbury, psicóloga. Muchos mayores de 65 años intentan demostrar que son jóvenes de corazón practicando patinaje, aerobic o yendo de copas por la noche.

La Dra. Bradbury, del Hospital de Stamford, en el oeste de Londres, se encarga de valorar si los clientes son aptos para la cirugía estética. Dice: “Veo a las personas que pasan por mi consulta fuertemente presionadas a buscar la eterna juventud, y creo que eso es peligroso. Es una lucha sin esperanza”. En el congreso de la Real Sociedad de Medicina, la Dra. Bradbury reveló que algunos profesionales jóvenes de la City se someten a estiramientos faciales para aparentar que no sufren estrés.

Pero la cirugía puede resultar muy perjudicial para los pacientes, advierte. En muchos de ellos ha visto angustia, sentimiento de culpa, aislamiento social, baja drástica de la autoestima y arrebatos de ira. “Hay personas muy trastornadas, personas que se han sometido a tratamientos de cirugía estética que han salido mal. Es muy duro vivir con ese peso”.

En el congreso, los ponentes advirtieron que no existe método alguno que pueda anular los efectos del envejecimiento mismo. Pero se puede atajar el envejecimiento prematuro causado por la exposición al sol. Para tener aspecto joven y saludable, lo mejor es evitar tomar el sol en exceso y usar cremas protectoras.

El profesor Christopher Griffiths, catedrático de Dermatología en la Universidad de Manchester (…), advierte que no está probada la eficacia de la mayoría de las cremas contra el envejecimiento (…). Pero la gente que envejece no hace caso de su aviso. El año pasado se vendieron casi 40 millones de unidades de cremas contra el envejecimiento, de las que un tubo pequeño suele costar más de 50 libras. Y las ventas de estos productos vienen creciendo un 29% anual.

Kathy Philips, redactora jefa de salud y belleza de Vogue, sostiene que la gente compra las cremas para sentirse bien, no porque den resultado. “Cuando se trata de cosméticos, lo de menos es qué necesita la piel -dice-. A cualquier edad, el mero hacer algo por tener mejor aspecto hace que uno se sienta mejor”.

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Share on print
newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares