Italia: un Banco para financiar el sector no lucrativo

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Duración lectura: 1m. 57s.

En enero de 1999 comenzará su andadura en Italia el Banco Popular Ético, un instituto de crédito sin ánimo de lucro que surge como resultado de una serie de iniciativas ligadas a las tradicionales sociedades de ayuda mutua. Estas sociedades tenían por objeto el sostenimiento de las cooperativas en los sectores de protección ambiental, asistencia sanitaria y ayuda a marginados en el territorio que circunda la ciudad de Verona.

El objetivo del Banco es orientar el ahorro a sostener iniciativas socioeconómicas sin fin de lucro y que operen -según Favio Salviato, su presidente- en “pleno respeto a la dignidad humana y a la naturaleza”. Su filosofía es cooperativa: un accionariado muy fraccionado y una toma de decisiones que garantiza la supremacía de la persona-socio (un voto por cabeza) sobre el capital.

Su creación se ha visto impulsada por diversos cambios legislativos sobre el ahorro. Estas transformaciones le han llevado a saltar de una forma jurídica de “banca de crédito cooperativo”, de dimensión local, a otra de “banca popular”, de dimensión nacional. Para ello, la ley obligaba a recoger un capital social cercano a los 1.200 millones de pesetas. Apoyándose en la estructura anterior se ha llegado a reunir 11.343 socios. De ellos, 1.703 son personas jurídicas y 9.640 personas físicas de Lombardía, Venecia y Emilia-Romagna. El perfil de los socios es gente joven (63% entre 18 y 44 años), socialmente comprometida (el 80% trabaja en organizaciones de voluntariado) y dispuestos a invertir en productos éticos porque buscan crear una sociedad mejor.

Buscará su eficiencia a través de una estructura mínima, lo cual le obligará a apoyarse en la red comercial de otros institutos de crédito, así como del servicio de Correos italiano, Internet, etc. En un primer momento, el banco sólo ofrecerá dos productos financieros: obligaciones y certificados de depósito. El cliente podrá elegir el sector en el que invertir el propio dinero (solidaridad, ambiente, salud, animación cultural, formación, acogida a inmigrantes) y fijará una tasa de interés inferior a las de mercado.

El Banco financiará prioritariamente entidades sin fines de lucro (cooperativas, asociaciones, etc.). La indagación de la solvencia se referirá, en primer lugar, a los fines éticos y seriedad de planteamiento, y sólo después a la viabilidad económica de los proyectos.

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