“Indignados”: mucha emoción, poco pensamiento

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En una entrevista que publica El País (17-10-2011) el sociólogo Zygmunt Bauman señala que la emoción suscitada por el movimiento 15-M puede ser episódica si no se concreta en unas ideas.

Zygmunt Bauman califica a este movimiento como “emocional” y advierte que “si la emoción es apta para destruir resulta especialmente inepta para construir nada. Las gentes de cualquier clase y condición se reúnen en las plazas y gritan los mismos eslóganes. Todos están de acuerdo en lo que rechazan, pero se recibirían cien respuestas diferentes si se les interrogara por lo que desean”.

La emoción se inscribe dentro de la modernidad líquida que Zygmunt Bauman ha analizado en sus obras. “La emoción es inestable e inapropiada para configurar nada coherente y duradero”.

El movimiento de los indignados crece, pero, según Bauman, “lo hace a través de la emoción, le falta pensamiento. Con emociones solo, sin pensamiento, no se llega a ninguna parte”.

¿Cambiaría el diagnóstico si surgieran unos líderes del movimiento? “El movimiento no lo aceptaría puesto que tanto su potencia como su gozo es la horizontalidad, sentirse juntos e iguales, lo que, en importante medida, les niega el superindividualismo actual”.

Antes hacía falta mucho tiempo para preparar unas protestas masivas como las del 15-M, pero hoy las redes sociales permiten convocarlas en muy poco tiempo. Pero, igualmente, “las manifestaciones son episódicas y propensas a la hibernación”.

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