Gays dispuestos a cambiar

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Duración lectura: 4m. 40s.

En países como EE.UU. o Gran Bretaña no es un tabú plantearse que un homosexual, descontento con su tendencia sexual, se plantee cambiar y pida ayuda psicológica para lograrlo. El diario “The Independent” (8 agosto 2005) publica un reportaje sobre una de estas personas, protagonista de un programa (“Sad to Be Gay”) emitido en la BBC2.

David Akinsanya es un hombre de unos 40 años, que ha hecho carrera en la BBC como periodista y que está buscando cambiar su orientación sexual.

“Después de 24 años de vivir como gay, Akinsanya está profundamente inquieto por lo que considera los condicionantes de su sexualidad. Quiere tener hijos, y no desea tenerlos por ninguno de los métodos que podría utilizar, que le parecen comprometidos y artificiosos. Lo que Akinsanya anhela es la heterosexualidad con todas sus implicaciones, especialmente una mujer y una familia”.

“Muchos consideran imposible convertirse de gay en heterosexual. Sin embargo, a lo largo del año pasado Akinsanya ha emprendido un camino extraordinario para comprender por qué es gay y averiguar si su sexualidad puede ser cambiada. Como parte de esta búsqueda, ha ido a Estados Unidos para participar en programas que tratan de conseguir un cambio en la sexualidad, y se ha sometido a una batería de “tests” para determinar aspectos tales como si su cerebro es predominantemente masculino o femenino”.

“Cree que es algo que tiene que hacer. ‘Se tiene la idea de que ser gay es divertido’, dice. Pero estoy cansado de este estilo de vida y he permanecido sin pareja durante años. No quisiera que sonara ridículo, pero sencillamente ya no quiero ser gay. Y no es que no me gusten las mujeres en absoluto -las encuentro atractivas-, pero pienso que caí en el hábito de tratar solo con hombres'”.

Akinsanya explica que siente la necesidad de crear una familia. “En mi situación actual nadie cuenta conmigo, nadie depende de mí y yo no dependo de nadie. Cuando se tiene mujer e hijos, ellos son tuyos y tú eres de ellos. Hay parejas homosexuales que tienen hijos, pero no quiero ser como ellas, pues considero que no es justo para con el hijo. No pondré a un niño en una situación en la que él o ella puedan ser ridiculizados, tanto si es políticamente correcto decir esto o no. El único medio que me parece honrado para tener un hijo es estar enamorado de su madre”.

“Akinsanya no es el único que está perplejo. En Estados Unidos, los intentos de pasar de gay a heterosexual son cada vez más corrientes. Los ministros religiosos que dirigen estos cursos aseguran que 400.000 personas pidieron información sobre los cursos el año pasado. Exodus International, la mayor organización del país en este campo, fue fundada en 1976 para ayudar a 62 personas que padecían una ‘sexualidad no deseada’; ahora cuenta con 125 delegaciones. El mes pasado, mil personas asistieron a su Freedom Conference anual”.

En EE. UU. hay controversias sobre la eficacia y necesidad de estas terapias. La Asociación Americana de Psicología y la de Psiquiatría han rechazado la llamada “terapia reparativa”, que trata de cambiar la orientación sexual. Pero a pesar de estas polémicas, Akinsanya está decidido. “Una de las razones por las que quiero tener mi propia familia es porque nunca tuve una”. Akinsanya no tuvo una infancia normal. Su madre, blanca, y su padre, nigeriano, rompieron poco antes de que naciera él. Y nada más nacer pasó a un orfanato, donde fue educado por una mujer muy dominante. En ese mismo centro tuvieron lugar sus primeras experiencias sexuales. “Adoraba a mi padre, un profesor universitario. Sus visitas eran irregulares y cuando sabía que iba a venir, me sentaba a esperar en la escalera de entrada. En consecuencia, me parece que crecí anhelando la atención masculina”.

A los 16 años Akinsanya se consideraba bisexual y a partir de los 19 sus relaciones fueron solo con hombres. Dice haber tenido dos relaciones estables, que considera satisfactorias, pero desde hace siete años está solo. En 2003 empezó a plantearse si alguna vez podría encontrar la felicidad de modo estable siendo gay. Afirma que nunca disfrutó del sexo sin amor. “He encontrado muchos gays superficiales, que, una vez que han tenido relaciones sexuales, no están interesados en ti como persona”.

Ha participado en algunos cursos en EE.UU. para cambiar su orientación sexual, pero confiesa que le ha resultado difícil. “En uno de ellos, nos dijeron que señaláramos las cosas positivas y negativas de nuestras vidas, y que las expusiéramos al resto del grupo. Cuando me di cuenta de lo negativa que resultaba mi vida, me eché a llorar. No creí que pudiera ser emocionalmente tan estresante”. También advirtió que, a falta de las convicciones religiosas de otros participantes, no podía seguir.

Pero no piensa haber perdido el tiempo. “Tengo más control sobre las elecciones que hago. Me siento con más fuerza para elegir la abstinencia como resultado del curso, al menos por ahora”. También ha mejorado la relación con su padre. “Mientras crecía, nunca supe si me quería o no; pero ahora sé que sí, y siento menos deseo de contacto físico con otros hombres”.

“Todo el camino que he recorrido me ha llevado a pensar que la sexualidad puede cambiar a lo largo del tiempo, y de hecho cambia. Pero no puedo provocar el cambio en el momento en que me gustaría”.