Formación profesional y empleo para jóvenes delincuentes

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Duración lectura: 1m. 49s.

Iniciativas

Fernando Mateo, un emigrante dominicano establecido en Nueva York, se hizo famoso en la pasada Navidad al ofrecer vales canjeables por cien dólares en juguetes a todos los que entregaran armas en una comisaría del Bronx. Desde hace tiempo, la policía neoyorquina da 75 dólares -y no hace preguntas- a cada persona que deja un arma. Pero gracias al adicional incentivo navideño -financiado con 5.000 dólares puestos por el propio Mateo y casi 100.000 más que logró recaudar-, en pocos días se retiraron de la circulación más de mil armas. Algo es, aunque no mucho en comparación con los dos millones que, según se calcula, hay en Nueva York.

Sin embargo, ésta no es la primera iniciativa social de Mateo, ni probablemente la más importante, según explica The Economist (8-I-94). Este emigrante, que no terminó sus estudios, es hoy propietario de un floreciente, aunque relativamente modesto, negocio de alfombras. Preocupado por la juventud de los barrios deprimidos, hace dos años puso en marcha el Mateo Institute, para dar formación profesional a jóvenes delincuentes.

Tras convencer a las autoridades penitenciarias de Nueva York, Mateo donó 4.000 dólares y algunos equipos, y empezó yendo él mismo a la cárcel, varias veces por semana, para enseñar su propio oficio a los presos que se acogieron al programa. Más tarde logró que empresarios de otros ramos se sumaran a la iniciativa, y así amplió la oferta “académica” del Instituto. El programa da no sólo formación profesional, sino también empleo, ya que las empresas participantes contratan a los alumnos una vez que éstos han cumplido su condena.

Enseñar así a los jóvenes delincuentes a ganarse la vida honradamente ha demostrado ser un método eficaz para que se reinserten en la sociedad. De los 18 ex presos que se han “diplomado” hasta ahora en el Mateo Institute, sólo ha habido dos casos de reincidencia. En vista del éxito, Mateo ha propuesto al alcalde que el municipio conceda ventajas fiscales y otros incentivos a las empresas que se presten a formar y contratar jóvenes encarcelados.

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