Experimento en Gran Bretaña: los delincuentes juveniles piden perdón

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Duración lectura: 1m. 15s.

La policía de la localidad inglesa de Aylesbury (Buckinghamshire) puso en marcha hace tres años un experimento contra la delincuencia juvenil. El plan consiste en exigir a los delincuentes menores de 18 años que pidan disculpas a sus víctimas y les expliquen cómo les resarcirán.

Una vez que se ha localizado al delincuente, se le cita en la comisaría junto con sus familiares. Un agente de policía le interroga en presencia de los ofendidos y le invita a pedirles disculpas. Al final, el delincuente firma una declaración en la que expone cuándo y cómo reparará el daño causado. El desarrollo de la conversación permite al joven caer en la cuenta de que el mal es reparable y de que puede trazar una raya y empezar de nuevo. Gracias a esto, se ha reducido la reincidencia de los jóvenes delincuentes del 35% al 3%. De ahí que se quiera ampliar la iniciativa a toda la región del valle del Támesis. Por su parte, el ministro del Interior está animando a las autoridades de otros municipios a seguir el ejemplo.

Según el jefe de policía, el experimento, importado de Nueva Zelanda, tiene tres ventajas. En primer lugar, disminuye la reincidencia; segundo, las víctimas hablan cara a cara con el delincuente y los demás afectados (cónyuge o familiares que no intervienen en el sistema judicial normal); y por último, se mejora el control social de los actos delictivos.

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