España: Fundaciones y ONGs, vivas a pesar de la crisis

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Una versión de este artículo se publicó en el servicio impreso 94/14

Dos informes recién publicados analizan el papel de las fundaciones y las ONGs en España durante los peores años de crisis económica, y sus problemas para sobrevivir. El primero, El sector fundacional en España: atributos fundamentales (2008-2012), ha sido realizado por la Asociación Española de Fundaciones, y se centra específicamente en ellas (no en las asociaciones).

Tanto unas como otras son entidades sin ánimo de lucro que persiguen objetivos de interés social, pero existen algunas diferencias entre ellas: mientras las primeras requieren de un importante capital inicial para su constitución, esto no es necesario para las segundas; el equipo directivo en las fundaciones (el patronato) toma las decisiones de forma autónoma, y no percibe remuneración por su tarea, mientras que el de las asociaciones, elegido de forma democrática en asamblea, sí puede cobrar; por otro lado, el régimen fiscal de aquellas es más ventajoso, aunque las asociaciones también pueden beneficiarse de él si son declaradas “de utilidad pública”. La mayor parte de las ONGs en España son asociaciones, aunque se percibe una clara tendencia a convertirse en fundaciones, debido sobre todo a la mayor facilidad de gobierno.

Los efectos de la crisis

Entre 2008 y 2012 el número de fundaciones activas descendió un 10% hasta las 8.743, aunque el total de registradas fue mayor que nunca. Las más perjudicadas por la crisis fueron las pequeñas (con ingresos anuales inferiores a 30.000 euros): en 2008 constituían el 36%, y solo el 21% en 2012. En cambio, crecieron las medianas (hasta 500.000 euros de ingresos), que en 2012 suponían ya el 42% del total. Las que facturan más de 10 millones al año, aunque también aumentaron, suponen solo el 5% del total.

A pesar del descenso en el número de fundaciones, el de empleados remunerados creció un 8% durante los años de la crisis, hasta situarse cerca de los 200.000 en 2012; la media de trabajadores por institución pasó de 30 a 37. También aumentaron los voluntarios, de 97.000 a 108.000.

No obstante, los balances económicos muestran a las claras los efectos de la crisis, aunque parece que este sector solo empezó a notarla a partir de 2009: el año anterior, tanto gastos como ingresos crecieron fuertemente, dando lugar a un superávit de 1.000 millones de euros en 2008. Sin embargo, desde entonces la situación ha cambiado drásticamente: en 2012 los gastos, a pesar de que habían bajado sensiblemente gracias sobre todo a rebajas salariales (la retribución anual media pasó de 15.000 a 13.300 euros), eran 600 millones de euros superiores a los ingresos. El informe señala que, debido a la pobre situación de las cuentas públicas, la financiación privada ha crecido en proporción, y ya supone el 85% del total.

A pesar de la mala coyuntura económica, el número de beneficiarios creció fuertemente durante la crisis, y alcanzó su pico en 2011 con más de 31 millones de personas atendidas.

Como es lógico durante una crisis, las actividades relacionadas con proporcionar servicios básicos (educación, desarrollo y vivienda, o sanidad) crecieron en volumen relativo frente a las culturales.

ONGs, excesiva dependencia de la financiación pública

Otro informe de la Fundación Lealtad descubre entre las ONGs algunas tendencias y problemas parecidos a los de las fundaciones, agravados por la mayor dependencia de las ayudas públicas.

Al igual que en el sector de las fundaciones, las grandes instituciones cada vez acaparan más cuota de actividad y de socios. En concreto, entre las 181 analizadas, 6 acumulan el 80% de los socios.

La evolución de las ONGs durante los años de la crisis se puede dividir en dos periodos: de 2007 a 2010, cuando todavía crecía la financiación pública, los ingresos aumentaron un 5% anual; sin embargo, desde entonces a 2013 el descenso fue brusco. Las instituciones muy grandes o pequeñas, y las que tienen forma jurídica de fundaciones, capearon mejor la falta de ayuda pública al depender menos de ella. Por ello, la fundación Lealtad recomienda diversificar las fuentes de financiación y tratar de involucrar más al sector privado (empresarial y particular).

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