Lista de espera en Washington para los tratados de libre comercio

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Los acuerdos de libre comercio entre países latinoamericanos y EE.UU. tienen valedores y adversarios paradójicos. Tradicionalmente la enemiga provenía de la izquierda latinoamericana, que denunciaba el avasallador liberalismo del vecino del Norte. Este tic sigue vigente en el caso de Hugo Chávez y Evo Morales, pero otros gobiernos latinoamericanos de derechas o de izquierdas están muy deseosos de suscribir uno de esos acuerdos. En cambio, acuerdos ya firmados -como los de Perú, Panamá y Colombia- esperan aún la ratificación por parte de un Congreso estadounidense ahora dominado por los Demócratas.

Los partidarios de estos acuerdos esperan que el libre comercio con su rebaja de aranceles estimulará los intercambios, favorecerá las inversiones, reducirá la pobreza y por lo tanto disminuirá la emigración hacia el Norte. Sobre todo la apertura del gran mercado de EE.UU. a los productos latinoamericanos se ve como una oportunidad que no se puede perder. En cambio, los opositores latinoamericanos subrayan que los productores nacionales sufrirán con la nueva competencia, sobre todo los campesinos que tendrán que competir con los productos agrícolas subsidiados en EE.UU.

A su vez, en Washington, son los congresistas demócratas los que obstaculizan los acuerdos, por temor a que perjudiquen el empleo en EE.UU. El pasado mayo llegaron a un acuerdo con la Casa Blanca para que se incluyeran cláusulas que protegieran mejor las condiciones laborales, la salvaguarda del medio ambiente y suavizaran las normas sobre propiedad intelectual. Con estos cambios sería posible una política bipartidista en el libre comercio.

Por el momento, ya está ratificado el tratado de libre comercio con Centroamérica (Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica) y República Dominicana. En Costa Rica, la aprobación del tratado se ha decidido el 7 de octubre en un referéndum que dio la victoria al por un ajustado 51,6%. El estrecho margen indica que el tratado despierta casi tantos temores como esperanzas.

Otros tres tratados aguardan luz verde en el Congreso. El suscrito con Perú puede lograr su ratificación pronto, a juzgar por los apoyos obtenidos hasta ahora en comisiones. El presidente peruano, Alan García, es uno de los nuevos conversos al libre comercio. [1]

También está en lista de espera el tratado con Panamá, cuya ratificación se ve amenazada por el hecho de que el Parlamento panameño eligió como líder a un hombre al que la justicia de EE.UU. acusa de haber asesinado a un soldado americano en 1992.

La ratificación del tratado con Colombia encuentra más obstáculos, por una cuestión de derechos humanos. La mayoría demócrata en el Congreso piensa que el gobierno de Uribe no hace lo suficiente para llevar ante la justicia a los paramilitares, culpables de muchos abusos. Pero Uribe, firme aliado de Bush, puede hacer valer que ahora hay mucha más seguridad en el país, que se ha conseguido desmovilizar a los paramilitares, y que el narcotráfico y la guerrilla están en regresión.

A estos tratados en curso de aprobación, hay que sumar los que ya están en funcionamiento: el NAFTA (entre México, EE.UU. y Canadá, desde 1994) y el suscrito con Chile. Si el Congreso ratifica los acuerdos pendientes, el área de libre comercio se extendería por una franja de la costa del Pacífico desde EE.UU. hasta Chile.

Mientras tanto, otros bloques regionales no avanzan. Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela, éste último pendiente de ratificación) refleja más divisiones que unidad. En la Comunidad Andina (Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia), cada uno va por su lado. Por su parte, Hugo Chávez, propulsor de la Alternativa Bolivariana para América (Alba) no ha convencido por ahora más que a Bolivia, Cuba y Nicaragua.

_______________

[1] El tratado de libre comercio con Perú fue aprobado por el Senado de EE.UU. el 4 de diciembre de 2007 y firmado por los presidentes George Bush y Alan García en Washington el 14 del mismo mes. Entrará en vigor en la segunda mitad de 2008, una vez que ambos países hayan hecho algunos ajustes a sus legislaciones. (N. de la R., 19-12-2007)

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