La hambruna en Sudán se debe a la guerra

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Duración lectura: 1m. 52s.

Que 1,2 millones de personas corran el peligro de morir de hambre en el sur de Sudán, como advierte la ONU, no se debe principalmente a la sequía. Es más decisiva la guerra que libran el gobierno sudanés de Jartum (norte, musulmán) y los rebeldes del Ejército Popular de Liberación del Sudán (SPLA), que son mayoritariamente cristianos o animistas.

En el sur y suroeste del país, al problema de la sequía se añade el de los murhaleen, milicianos árabes pagados por el gobierno para atacar las poblaciones y robarles el ganado. Las matanzas han hecho que mucha gente emigre. Las tierras abandonadas por los agricultores tampoco producirán cosechas el año que viene.

Para paliar la hambruna, la comunidad internacional, especialmente a través del Programa mundial de alimentos de la ONU, hace llegar su ayuda a las regiones más afectadas, sobre todo a la de Bahr el Ghazal. Pero de cuando en cuando, el gobierno alega “motivos de seguridad” para cortar el suministro de víveres a esas zonas. La condición que pone el gobierno para que pasen los cargamentos es que el SPLA abandone la lucha; pero el SPLA no cede. En febrero pasado, el gobierno sudanés prohibió los vuelos con ayuda alimentaria. La diplomacia internacional consiguió que se levantase el embargo progresivamente, y en junio la ONU -con su plan “Operation Lifeline Sudan”- tenía acceso a todo el territorio de Sudán, aunque carecía de aviones para el transporte.

Las provisiones que distribuyen los organismos de ayuda humanitaria no son suficientes, y llegan tarde para muchas personas, que se encuentran en avanzado estado de desnutrición. La solución a largo plazo depende de las conversaciones de paz entre el gobierno sudanés y el SPLA. En mayo pasado, ambas partes alcanzaron en Nairobi un principio de acuerdo que preveía un referéndum sobre la autodeterminación del sur. Pero el cese de las hostilidades está pendiente de que el gobierno y los rebeldes pacten sobre los numerosos detalles aún sin concretar.

La siguiente oportunidad para lograr la paz será la reunión prevista para el mes próximo en Addis Abeba.

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