Los nuevos dirigentes de China

China's News Rulers: The Secret Files

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Andrew J. Nathan y Bruce GilleyEdiciones del Bronce. Barcelona (2004). 308 págs. 20 €. Traducción: Martín Arias.

Dos estudiosos norteamericanos de la ciencia política, especialistas en la China actual, han tenido acceso a documentos confidenciales del Partido Comunista Chino. Se trata de informes internos preparados por el Departamento de Organización del Partido, aunque previamente fueron publicados en chino, bajo seudónimo, por un residente en el extranjero y con el beneplácito de algunas altas instancias. Así pues, el libro de Nathan y Gilley es el análisis y comentario de dichos informes, lo que se traduce en una guía de los dirigentes de la “Cuarta Generación”: los sucesores de Mao Zedong, Deng Xiaoping y Jiang Zemin. Son hombres que están entre los sesenta y setenta años, encabezados por Hu Jintao, secretario general del Partido desde noviembre de 2002 y confirmado como presidente de China meses después. Su designación responde a las directrices acuñadas por Deng hace dos décadas: equilibrio de las distintas tendencias en los órganos de poder y esquema ordenado de sucesión que evite luchas intestinas como las originadas a la muerte de Mao. De ahí que en puestos intermedios se sitúen los hombres de la “Quinta Generación”, entre los cincuenta y sesenta años, que dentro de una década deberían reemplazar a los que hoy están en la cúspide.

La principal conclusión es que la sombra de Jiang Zemin, secretario general entre 1989 y 2002, no se ha desvanecido, pues al igual que Deng, tras su retirada oficial, se ha reservado el control de la Comisión Militar Central por un período de cinco años. Jiang ha situado también en el Politburó a Zeng Qinghong, un hombre de su confianza que está considerado como uno de los principales reformistas, pues se muestra partidario de elecciones competitivas y partidos políticos independientes; pero no preconiza la democracia occidental sino más bien métodos de supervisión externos y limitados. En cambio, Hu Jintao, el actual secretario general, se inclina por métodos de supervisión internos que sirvan para luchar frente a la corrupción. El poder de Hu parece débil, dados los contrapesos en el Politburó, pero su habilidad para la negociación y el compromiso pueden ayudarle a consolidar su posición. Pero no busquemos un Gorbachov chino, pues estamos antes unos dirigentes que quieren una apertura política limitada no en nombre de la ideología sino del más acusado pragmatismo: están convencidos de que toda inestabilidad política sólo puede frenar el desarrollo económico de China y asustar a los inversores extranjeros.

Algunos analistas ponen en duda que el Partido exista dentro de una década, pero no es ésta la opinión de los dirigentes actuales, convencidos de que en su momento serán reemplazados por la “Quinta Generación”, que crece ahora a su sombra. Cuentan además con la baza de un creciente nacionalismo, paralelo al apogeo de China como potencia en un mundo multipolar junto a Estados Unidos, Rusia y Europa occidental.

Antonio R. Rubio

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