La guerra sin fin. El terrorismo en el siglo XXI

TÍTULO ORIGINALWhy Terrorism will Fall?

GÉNERO

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Destino. Barcelona (2003). 381 págs. 20 €. Traducción: Ferrán Esteve.

Walter Laqueur es uno de los máximos especialistas en el análisis del terrorismo internacional desde hace más de tres décadas. Sus estudios son rigurosos, bien documentados tanto en bibliografía como en sitios web, y exploran las diversas interpretaciones del fenómeno terrorista, sin circunscribirse a los consabidos discursos sociológicos. Los antecedentes históricos, el pensamiento político e incluso la psicología, son instrumentos válidos en los análisis de Laqueur.

Tras los sucesos del 11S, los terroristas, sobre todo los que representan un fanatismo religioso, y los Estados que les combaten, coinciden en una percepción común: se trata de una guerra a escala planetaria. Para Laqueur, hay una carencia de auténticos especialistas en el tema, tanto en el mundo académico como en los servicios de inteligencia. Antes bien, muchos de los expertos en terrorismo se aferran a una única opción: si se eliminan las causas de la injusticia y de la pobreza, si se acaba con los agravios y frustraciones de ciertos grupos étnicos, el terrorismo desaparecerá. No minusvalora el autor estos factores sociales y políticos, pero insiste sobre el hecho de que el integrismo islámico no ha brotado como respuesta a la pobreza y la marginación: la mayoría de los suicidas del 11S procedían de la opulenta Arabia Saudí y no son menos conocidos los orígenes sociales de Bin Laden. Este terrorismo busca la destrucción de la civilización occidental, incluyendo a Israel, y en él cobran gran importancia los factores psicológicos. El terrorismo “clásico”, el de las reivindicaciones y la propaganda en los medios de comunicación, nada tiene que ver con él. Estamos, por el contrario, ante un tipo de violencia deshumanizada y nihilista que busca por sorpresa hacer el mayor número de estragos en las filas del enemigo. Los terroristas profesan un culto a la muerte que, según Laqueur, guarda semejanza con el del nazismo.

Pese a todo, Laqueur no cree que el islamismo radical sea lo único importante ni tampoco el único terrorismo que pudiera emplear armas de destrucción masiva. No cabe descartar incluso que la figura del científico loco de la literatura de ciencia ficción surja en la vida real, asociada a ideologías radicales de izquierda o derecha. En definitiva, Laqueur arremete contra la banalización del mal, presente en algunos debates intelectuales.

Antonio R. Rubio