Historia de las religiones

Manuel Guerra Gómez

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BAC. Madrid (1999). 420 págs. 2.100 ptas.

Manuel Guerra es un prestigioso especialista en el fenómeno religioso, al que debemos tanto investigaciones puntuales sobre manifestaciones de religiosidad antigua (El sacerdocio femenino en las religiones grecorromanas), como obras de síntesis (Historia de las religiones, 3 vols.; Los nuevos movimientos religiosos. Las sectas) y de divulgación (El enigma del hombre, recientemente reeditado), por citar solo algunos títulos más conocidos de su amplia producción. El volumen que ahora presenta está pensado para servir de manual en los estudios intitucionales de teología. Y se ajusta a esa finalidad.

El cuerpo central de esta obra (Parte II) está ocupado por una descripción ampliamente trazada de las grandes formas religiosas (telúrica, celeste, mistérica), de las principales tradiciones del Extremo Oriente (hinduismo, religiosidad china, budismo, jinismo) y de las más extendidas religiones históricas (varios dualismos, islamismo, hebraísmo y cristianismo). Tiene algunas novedades de planteamiento, entre otras un capítulo inicial sobre los primeros síntomas de religiosidad en el paleolítico; y dos finales, donde se analiza lo que son las sectas y los fenómenos derivados de lo religioso (animismo, fetichismo, magia, etc.). Esta última opción (tratar estos fenómenos como derivados) resulta clarificadora, y proporciona discernimiento en un tema, a veces, confuso en la literatura especializada.

Esta segunda parte, fundamentalmente fenomenológica y descriptiva, viene precedida de un tratamiento teológico de la religión en sí misma, que es también una novedad entre la literatura didáctica de esta disciplina. El primer capítulo aborda la enseñanza de la “religión” y de las “religiones”, y los distintos métodos que pueden seguirse en el estudio y la docencia. El segundo intenta la definición de lo que debe entenderse por religión, haciendo un poco de historia en la disciplina. El tercero está dedicado a las dificultades y caminos del conocimiento y contacto con lo divino. El último, a la convivencia y pluralismo religioso, con las cuestiones que una conciencia cristiana se plantea ante esta situación: el diálogo interreligioso, la pregunta por la eficacia salvífica de otras religiones; y lo que debe entenderse por “verdadera religión” y “religión verdadera”. A nadie se le oculta la absoluta actualidad de estos temas y la importancia de situarse bien en ellos. En resumen, mucha información, mucho criterio y muchas sugerencias en un solo libro sobre un tema central de la cultura humana. Esto no se ve todos los días.

Juan Luis Lorda

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