100% chicos. 7 claves para que crezcan sanos y felices

Ciudadela. Madrid (2011). 244 págs. 17,90 €. Traducción: Mariano Vázquez Alonso.

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Meg Meeker es una consagrada especialista en temas de familia y educación. Pediatra de profesión, ha ejercido su carrera como tal, combinándola con una productiva trayectoria como consejera familiar con padres y adolescentes desde hace 20 años. En Estados Unidos colabora en la radio y la televisión. También es conocida como conferenciante y escritora de libros y además, y quizá esto sea lo más importante, es madre. Por eso, sus consejos, sus afirmaciones provienen de su experiencia clínica, de datos científicos y también de su propio sentido común.

En esta misma editorial publicó hace dos años Padres fuertes, hijas felices que forma una unidad con éste. El primer libro iba dirigido a la educación de las chicas; éste va dirigido a la de los chicos. Sale al paso de un tema muy actual como es la “ideología de género”, afirmando que los chicos y las chicas son diferentes tanto biológica como psicológicamente, con necesidades, gustos e intereses distintos.

Meeker entronca la felicidad y la salud mental de los hijos con las virtudes humanas, destacando su estrecha relación. Por ello, considera imprescindible formar chicos sinceros, valientes, sencillos, dóciles, amables… en definitiva, chicos “virtuosos”. En el caso de los varones considera fundamental educar su masculinidad y con ello su necesidad de liderazgo.

Para conseguirlo, parte de siete “secretos”. Y a lo largo del libro desgrana cada uno de ellos en un tono directo, dirigiéndose en segunda persona al lector. La autora recuerda a los padres que poseen el potencial necesario para conseguirlo, ya que tienen la intuición y el corazón. Pero les recuerda que educar a sus hijos exige formarse bien como padres.

Los problemas a los que se enfrentan los adolescentes de hoy tienen tres orígenes: la pérdida de relación con varones adultos, especialmente con sus padres; la pérdida de una educación religiosa, y una exposición constante a unos medios de comunicación que valoran sobre todo el sexo, el dinero y la fama. Una y otra vez a lo largo del libro insiste en la idea de que lo que en realidad necesitan nuestros hijos es “a nosotros”. Necesitan nuestro ejemplo, nuestro cariño, nuestra autoridad, nuestros consejos, nuestra aprobación, nuestra atención… en definitiva nuestro tiempo. Meg Meeker quiere resaltar de manera especial el papel del padre, quizá por ser en muchos casos el gran ausente.

Libro eminentemente práctico, lleno de historias, anécdotas y consejos, ameno y capaz de aportar muchas ideas sencillas y valiosas.