Un rabino habla con Jesús y el Papa dialoga con él

Jacob Neusner es un destacado teólogo judío que en 1993 publicó el libro “Un rabino habla con Jesús”. Allí explicaba por qué si hubiera sido un rabino en tiempos de Jesús no se habría contado entre sus discípulos. Al leer ahora el nuevo libro del Papa, “Jesús de Nazaret”, se ha encontrado con la sorpresa de que Ratzinger contesta a sus tesis. En un artículo publicado en el diario israelí Jerusalem Post (29 mayo 2007), Neusner muestra su admiración intelectual por Ratzinger y piensa que se abre un nuevo tipo de diálogo judeo-cristiano, centrado en la búsqueda de la verdad.

Neusner recuerda que en la época antigua y medieval las disputas sobre la verdad religiosa eran el centro del diálogo entre las religiones, particularmente entre judaísmo y cristianismo. En la época moderna, la herencia de la Ilustración promovió la indiferencia hacia las verdades proclamadas por las religiones, y sustituyó la confrontación religiosa por la tolerancia y el respeto mutuo. Igualmente, “en los dos últimos siglos el diálogo judeo-cristiano ha servido como un medio para la reconciliación política y social, no como una indagación religiosa en las convicciones del otro. La negociación sustituyó al debate, y reivindicar la verdad de la propia religión habría violado las reglas de la cortesía”.

En A Rabbi Talks to Jesus, Neusner asumía el papel de un rabino en tiempos de Jesús, que le oye decir que no ha venido a destruir la Torah, sino a cumplirla, y entra en un diálogo imaginario con él. En el libro, dice Neusner, “explico de un modo directo y franco por qué, si hubiera vivido en la tierra de Israel en el siglo primero y hubiera oído el Sermón de la Montaña, no me habría unido al círculo de los discípulos de Jesús. Habría disentido, espero que respetuosamente, y estoy seguro que con razones sólidas”.

Neusner advierte que hoy día resulta difícil que la gente entienda esta oposición, hasta tal punto están grabadas en nuestra civilización las enseñanzas del Sermón de la Montaña y otras palabras de Jesús. Pero en su libro quería ponerse en el lugar de los que las oyeron por primera vez, con toda su carga de sorpresa y exigencia, y discutirlas con Jesús.

Según Neusner, las enseñanzas de Jesús contradicen en puntos importantes la Torah. “Él hablaba de reformar y de mejorar. ‘Habéis oído que fue dicho…Pero yo os digo…’ En cambio, nosotros mantenemos, y yo argumento en mi libro, que la Torah es perfecta y está más allá de cualquier mejora”.

Neusner piensa que en el diálogo interreligioso manifestar el disentimiento es un gesto de respeto. “Solo podemos discutir si tomamos en serio al otro. Solo podemos dialogar si nos respetamos tanto al otro como a uno mismo. En mi diálogo imaginario con Jesús, le trato con respeto, pero también pretendo discutir con él acerca de sus enseñanzas”.

“¿Qué es lo que está en juego aquí?”, se pregunta Neusner. “Si consigo una recreación viva de la disputa, los cristianos verán las elecciones que hizo Jesús y podrán renovar su fe en él, pero también el respeto hacia el judaísmo. Subrayo las diferencias entre judaísmo y cristianismo confrontándolas con las Escrituras que comparten… Ambas partes advertirán los verdaderos puntos en que residen las diferencias entre judaísmo y cristianismo”.

Neusner está convencido de que “si cada parte comprende en el mismo sentido las posturas que les separan, y las dos afirman con razones sólidas sus respectivas verdades, las dos podrán amar y rezar a Dios en paz -sabiendo que sirven al mismo Dios- y en modos diferentes”.

Neusner cuenta que, cuando publicó el libro en 1993, dijo al editor que enviara un ejemplar al cardenal Ratzinger, cuyos escritos sobre el Jesús histórico admiraba. Ratzinger le contestó y empezaron a intercambiar separatas y libros. “Su disposición a debatir temas relacionados con la verdad, y no solo la política doctrinal, me impresionó por su valentía y sentido constructivo”.

“Pero ahora su Santidad ha dado un paso más y ha contestado a mi crítica en un ejercicio creativo de exégesis y teología. En su libro ‘Jesús de Nazaret’ el debate judeo-cristiano entra en una nueva era. Ahora somos capaces de dialogar con un sincero ejercicio de la razón y de la crítica”.

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