Un año dedicado a los sacerdotes

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Anunciado por el Papa durante la asamblea plenaria de la Congregación para el Clero el 16 de marzo pasado, este 19 de junio se abrirá el año sacerdotal que conmemora el 150 aniversario de la muerte de san Juan María Bautista Vianney, el Santo Cura de Ars.

La celebración, que será declarada por Benedicto XVI durante la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús y Jornada Mundial de Oración para la santificación de los sacerdotes, servirá para que la Iglesia haga saber “que está orgullosa de sus sacerdotes, que los ama y que los venera, que los admira y que reconoce con gratitud su trabajo pastoral y su testimonio de vida”, según ha escrito en una carta a propósito el cardenal Claudio Hummes, prefecto de la Congregación para el Clero.

Como ejemplo del clero al que quiere dedicarse el año, que se cerrará el 19 de junio de 2010, la decisión papal ha exaltado la figura de Juan María Bautista Vianney, párroco del pequeño pueblo francés de Ars, cercano a Lyon, donde murió el 4 de agosto de 1859. Canonizado por Pío XI en 1925, el mismo pontífice lo proclamó en 1929 Patrono de los Párrocos y Pastores de almas. En 1986 Juan Pablo II peregrinó hasta Ars, en cuya iglesia se venera el cuerpo incorrupto del santo.

Profundización de la identidad sacerdotal

“Los sacerdotes son importantes no sólo por cuanto hacen sino, sobre todo, por aquello que son”, ha dicho en su carta monseñor Hummes. El cardenal reconoce que a veces se han dado conductas reprobables entre miembros del clero. Pero “la inmensa mayoría de sacerdotes son personas dignísimas, dedicadas al ministerio, hombres de oración y de caridad pastoral, que consumen toda su existencia en poner por obra su vocación y misión y, en tantas ocasiones, con grandes sacrificios personales, pero siempre con un amor auténtico a Jesucristo, a la Iglesia y al pueblo; solidarios con los pobres y con quienes sufren”.

En su escrito, el prefecto de la Congregación para el Clero señala que este año “debe ser una ocasión para un periodo de intensa profundización de la identidad sacerdotal, de la teología sobre el sacerdocio católico y del sentido extraordinario de la vocación y de la misión de los sacerdotes en la Iglesia y en la sociedad”. Según esto, e implicando a toda la Iglesia en el espíritu del festejo, el cardenal llama a entenderlo como “un año de oración de los sacerdotes, con los sacerdotes y por los sacerdotes; un año de renovación de la espiritualidad del presbiterio y de cada uno de los presbíteros”.

En la reflexión sobre la vida y el papel del clero no estará excluido un examen de “las condiciones concretas y el sustento material” de los sacerdotes, que según el Card. Hummes subsisten a veces en condiciones de gran precariedad.

Además de la oración y las celebraciones religiosas consagradas a esta intención, las actividades del año sacerdotal incluirán encuentros de estudio, jornadas de reflexión, ejercicios espirituales específicos, conferencias y semanas teológicas organizadas por las facultades de teología, además de estudios y publicaciones. El prefecto vaticano ha invitado para que “en cada conferencia episcopal, en cada diócesis o parroquia o en cada comunidad eclesial se establezca lo más pronto posible un verdadero y propio programa para este año especial”.

Los sacerdotes en el mundo

El Anuario Estadístico de la Iglesia ofrece en su última edición, recientemente publicada, datos sobre la acción de la Iglesia en los cinco continentes durante el periodo 2000-2007. Según el estudio, preparado por la Oficina Central de Estadística de la Santa Sede y editado por la Libreria Editrice Vaticana, los sacerdotes en Europa han pasado del 51% del total mundial a menos del 48%, mientras que en otros continentes las tendencias son distintas.

A pesar del descenso, Italia, Francia y España constituyen todavía casi la mitad de los sacerdotes europeos; y de éstos, casi la mitad son de Italia. Mientras tanto existe un notable impulso en algunos países de Europa central, sobre todo en Polonia. También destaca el informe una tendencia positiva en Ucrania, Rumanía, Hungría y Austria.

Por el contrario, el número de seminaristas en Europa ha descendido un 17% de 2000 a 2007. Sobresalen en esta merma España y Bélgica, pero también los países de Europa central y oriental (Hungría, Lituania, Rumanía y Eslovenia).

Sin embargo, el número global de seminaristas ha aumentado entre 2000 y 2007 en un 4,83%, pasando de 110.583 a 116.000, subida que se atribuye a África y a Asia, donde el ritmo de crecimiento ha sido del 21,32% y 20,35% respectivamente. Nigeria, República del Congo, India y Filipinas destacan por la cantidad de seminaristas que concentran.

Otro tanto ha ocurrido con los sacerdotes de esos dos continentes, mientras que América y Oceanía tienden a mantener sus cuotas estables. Los de América representan casi el 30% de sacerdotes de todo el mundo, y los de Oceanía algo más del 1%.

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