Publicada la edición crítica de “Camino”

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Duración lectura: 11m. 58s.

Génesis y contexto histórico de una obra clave de la literatura espiritual del siglo XX
Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, escribió Camino en los años 30. Con el paso del tiempo, este libro se ha convertido en una obra clave de la literatura espiritual del siglo XX. Prueba de ello es que se han editado hasta la fecha cuatro millones y medio de ejemplares en 43 idiomas, con una difusión sostenida. Ahora, en el año del centenario del nacimiento del fundador del Opus Dei y de su próxima canonización, acaba de presentarse en Madrid la edición crítico-histórica de Camino (1), preparada por el teólogo Pedro Rodríguez.

El 13 de marzo se presentó en el salón de actos de la Fundación Ramón Areces de Madrid la edición crítico-histórica de Camino. En el acto intervinieron José Luis Illanes, director del Instituto Histórico Josemaría Escrivá; Antonio Fontán, catedrático emérito de la Universidad Complutense; el Card. Alfonso López Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, y el responsable de esta edición, el teólogo Pedro Rodríguez, profesor de la Universidad de Navarra. Pedro Rodríguez es conocido por sus aportaciones en el campo de la Eclesiología, y por la edición crítica que realizó del Catecismo Romano, cuyos originales descubrió en la Biblioteca Vaticana en 1985.

Esta cuidada publicación, realizada por la editorial Rialp, se enmarca en el centenario del nacimiento del beato Escrivá (1902-1975), que será canonizado el próximo 6 de octubre. De esta manera se vuelve a llamar la atención sobre la actualidad del libro más conocido y difundido del fundador del Opus Dei. Además, este volumen es el primer fruto de un proyecto científico y editorial de gran envergadura: la publicación y comentario crítico (histórico, teológico, literario…) de las Obras completas de Josemaría Escrivá, como explicó en el acto de presentación José Luis Illanes (ver pág. 4).

El contexto histórico del libro

Desde 1939 hasta hoy, Camino ha alcanzado un total de 368 ediciones, y ha sido traducido a 42 idiomas. La tirada total se eleva a 4.443.000 ejemplares. Este éxito sorprendió al mismo Escrivá, quien concibió el germen de este libro como un modo de ayudar al fortalecimiento de la vida cristiana de los jóvenes que se acercaban a él en los primeros años 30, después de la fundación del Opus Dei, en octubre de 1928.

Pedro Rodríguez ha calificado su trabajo como una edición crítico-histórica. “Es una edición crítica -comentó Antonio Fontán en la presentación- porque ha sido elaborada con las reglas de la crítica textual de las obras literarias. Pero, sobre todo, es una edición histórica, porque sitúa las diferentes secciones y todos los pasajes que componen Camino en el contexto histórico y espiritual del libro, y en el de la experiencia religiosa y pastoral de la biografía y la actividad sacerdotal del autor”.

Este monumental volumen de 1.250 páginas tiene dos partes principales. La primera es una Introducción General de 200 páginas, en la que Pedro Rodríguez hace un esbozo biográfico del autor, estudia su obra literaria y analiza a fondo la historia de la redacción de Camino, sus fuentes, su género literario, su estructura teológico-espiritual y el modo propio del aparato crítico de esta edición. La segunda, que se titula “Texto y comentario crítico-histórico”, es el texto de Camino con anotaciones de crítica textual y de fuentes, seguidas de comentarios del contexto espiritual, histórico y eclesial, con miles de referencias documentales.

Sigue una sección de apéndices y otra de anexos, con documentación complementaria. El libro acaba con un conjunto de índices que facilitan el acceso y la consulta. Destaca entre ellos el “índice para la lectura cronológica de los puntos de Camino”, que -como su nombre indica- permite leer Camino de modo inédito: en el mismo orden en que el autor fue alumbrándolo a lo largo de unos diez años.

Pedro Rodríguez ha podido trabajar con gran riqueza de materiales autógrafos del autor, lo que le ha permitido establecer con rigor la génesis histórica y la historia de la redacción de este clásico de la espiritualidad contemporánea.

Trozos de vida

En Camino se da la paradoja de ser un libro que salió de las manos de su autor casi sin proponérselo. Sus 999 puntos se fueron forjando en el día a día de su vida a lo largo de los años treinta: el libro apareció primero en 1932 como un fascículo a multicopista: un manojo de cuartillas mecanografiadas con 246 “puntos” numerados, que se prolongó al año siguiente con otro que acababa en el punto 333. En 1934, en la modesta imprenta del Seminario de Cuenca, se editó Consideraciones espirituales, en número de 446, que puede considerarse la anticipación editorial de Camino. El resto, hasta los 999 puntos de Camino, fue escrito durante la guerra civil, parte en Madrid, parte en Burgos.

“¿Por qué decide Josemaría Escrivá publicar esos fascículos, y luego prolongarlos en Consideraciones espirituales y en Camino?”. Pedro Rodríguez llega a esta conclusión: “No estamos ante la decisión de un ‘autor’ que quiere escribir un ‘libro’, sino ante la responsabilidad de un sacerdote que se sabe portador de una misión y de un mensaje y busca llegar a un número creciente de personas. Trata de convocarlas a una misión secular y de darles la formación espiritual adecuada, pero ve que con la palabra hablada no llega, y se siente urgido a prolongarla por escrito. Esta clara y sencilla finalidad es la que, según se me alcanza, va a determinar la génesis tanto histórica como teológica de este libro célebre”.

La fuente de la que se nutre el libro son unos cuadernos de notas personales (“Apuntes íntimos”) que escribía Josemaría Escrivá por los años treinta tratando de discernir la voluntad de Dios en su trabajo y para ilustrar a su confesor acerca de su vida espiritual. Allí está el fruto de su oración, de sus proyectos, de sus ideales. Arrancan siempre de la relación personal con Dios y reflejan el diálogo con colegas, amigos, discípulos, jóvenes universitarios a los que trata de meter a fondo por caminos de oración y de apostolado.

Otra fuente de Camino, según la edición crítica, son las notas que el autor tenía para su predicación sacerdotal y la correspondencia que mantenía con las personas de su entorno.

Escrivá va trasladando a los fascículos y luego a Camino estos trozos de vida diaria cara a Dios. Escribe de manera densa, a veces lacónica, siempre en diálogo directo con el lector. Algunos expertos dicen que es un libro de “aforismos” o “sentencias”. La edición crítica subraya que son, ante todo, “trozos de vida”, extraídos de su oración personal, su predicación, su apostolado, su correspondencia…

En diálogo con el lector

Como destacó Antonio Fontán en el acto de presentación, al hablar del estilo de Camino, “el autor muestra unas condiciones excepcionales de comunicador. Escribe una prosa brillante y suelta, de estructura dialogada. En casi la mitad de sus párrafos hay, explícito o implícito, un ‘yo’, el autor, que llama, alienta, invita, enseña, y un ‘tú’, el lector, que no puede hacer oídos sordos a lo que tan bella o sugerentemente se le ha dicho”.

Muchos lectores han vivido la misma experiencia que relataba el cardenal Alfonso López Trujillo cuando leyó Camino siendo un joven seminarista: “Me impresionó el vigor de sus consideraciones directas y contundentes. Josemaría Escrivá se convierte en cauce de la gracia de Dios y nos lleva por caminos de oración”.

Conforme se avanza en la lectura de Camino se percibe el profundo conocimiento que Escrivá tenía de la Escritura y la Patrística, de la tradición espiritual española y universal (con especial hincapié en la mística), así como de la literatura clásica castellana, etc. Sin embargo no se trata de un libro erudito de teología; ni tampoco de un conjunto informe de máximas. Tiene una intencionalidad que impregna la distribución en capítulos y el contenido de sus puntos, que es primordialmente vital.

Un camino en tres etapas

Pedro Rodríguez se ha propuesto, según explicó en la presentación de la obra y queda reflejado en su trabajo, descubrir la estructura de Camino en cuanto libro completo.

Rodríguez divide ese itinerario de crecimiento espiritual en tres partes, que muestran una espiritualidad de contenido totalmente “cristocéntrico”. La primera abarca los capítulos 1 a 21 (Rodríguez la ha titulado “Seguir a Cristo: los comienzos del camino”), y plantea las coordenadas fundamentales del vivir humano y cristiano. “Hacia la santidad: caminar in Ecclesia”, es la segunda parte (que llega hasta el capítulo 35). En ella se muestra la dimensión eclesial y sacramental del camino propuesto (Iglesia, Eucaristía, Comunión de los Santos), y una antropología de la práctica de las virtudes y de la lucha interior. La tercera parte subraya con especial intensidad los rasgos de la vocación cristiana del hombre de la calle: vocación a la santidad y al apostolado.

Al tratar de las etapas de ese camino, de ese “plano inclinado”, Pedro Rodríguez ha querido destacar que no se trata de un paso de lo meramente humano a lo puramente espiritual. Desde el primer punto (“quema con el fuego de Cristo que llevas en el corazón”), hasta el último (“enamórate y no ‘le’ dejarás”), Cristo es “el camino”. El pensamiento y la palabra de Escrivá son cristocéntricos. Y, por ese motivo, muy divinos, pero también muy humanos.

Esta edición crítica supone un paso importante en el conocimiento de la obra y el mensaje de Josemaría Escrivá. El carácter científico del estudio, sin embargo, no impide diversos niveles de lectura: desde la consulta ocasional, hasta el estudio histórico académico. Los comentarios y las fuentes citadas, sobre todo de los “Apuntes íntimos” y el epistolario, incorporan aportaciones a las publicaciones biográficas disponibles.

ACEPRENSA_______________________(1) Camino. Edición crítico-histórica preparada por Pedro Rodríguez. Rialp. Madrid (2002). XXXVI+1195 págs. 29 €.El contexto de un punto de “Camino”

166. Me escribes: “Padre, tengo… dolor de muelas en el corazón”. —No lo tomo a chacota, porque entiendo que te hace falta un buen dentista que te haga unas extracciones.

¡Si te dejaras!…

(…) La sorprendente expresión es del escritor y poeta alemán Heinrick Heine (1797-1856) en sus Reisebilder de 1826. Pero quien la divulgó en España fue Ortega y Gasset que la cita con frecuencia en sus escritos ya desde un artículo publicado en El Imparcial, 1910. Por eso, lo más probable es que el autor de la carta tomara la expresión no de Heine sino de Ortega, que la cita también, al menos, en otras dos ocasiones anteriores a Camino: en su comentario a Un pueblecito: Riofrío de Ávila, de Azorín, y, sobre todo, en el célebre curso de 1929 ¿Qué es filosofía?

No se conserva la carta a la que responde Josemaría Escrivá en este punto 166, por lo que no conocemos en qué sentido emplea la expresión su interlocutor y qué es lo que está queriendo decir al autor de Camino. Pero todo da a entender que es en el sentido orteguiano.

Aquel joven está hablando al beato Josemaría de que se encuentra mal en su vida de cristiano pero que no sabe lo que le pasa y emplea la expresión paradójica de Heine: ¡dolor de muelas en el corazón! Escrivá, que evidentemente conoce bien a su corresponsal, da la vuelta al sentido de Heine y de Ortega. Sí, es el corazón el que está enfermo y hacen falta unas “extracciones”…

El plan de las “Obras completas”

El Instituto Histórico Josemaría Escrivá inició sus actividades hace poco más de un año. Con sede en Roma, tiene como objetivo fundamental la investigación histórica sobre la vida y la obra del fundador del Opus Dei. José Luis Illanes, teólogo y profesor universitario, es el director de este centro de estudios que promueve acercamientos multidisciplinares (teología, derecho canónico, pedagogía, historia, literatura) a la obra del beato Josemaría Escrivá.

La prioridad del Instituto es la edición de las Obras completas de Josemaría Escrivá, que irán apareciendo acompañadas de un estudio sobre su contexto y proceso de gestación. El plan trazado contempla cinco series: obras publicadas, obras no publicadas, epistolario, autógrafos y predicación oral.

Obras publicadas. La reciente presentación de la edición crítico-histórica de Camino supone el primer volumen de una serie que incluirá los nueve libros publicados de Josemaría Escrivá, de los que cuatro fueron póstumos. Se añadirá un volumen final de Escritos varios, que recogerá homilías, artículos, entrevistas y conferencias, ya publicados, pero no incluidos hasta ahora en ningún volumen.

Obras no publicadas. Forman esta serie, ante todo, dos tipos de documentos dirigidos a los miembros del Opus Dei, bajo los títulos de Instrucciones y Cartas.

Epistolario. Permitirá conocer la nutrida correspondencia de Escrivá (unas siete mil cartas), convenientemente anotada y puesta en su contexto.

Autógrafos. Incluye una variada colección de textos del fundador del Opus Dei, con reflexiones referidas a su propia vida espiritual o a iniciativas apostólicas, guiones de predicación y otros escritos análogos.

Predicación oral. La predicación de Josemaría Escrivá fue recogida también en apuntes tomados por otras personas, y en grabaciones magnetofónicas o audiovisuales. Este material, aunque no haya sido revisado por el autor, contribuye a situar la personalidad y la doctrina del fundador del Opus Dei.