Lourdes: neto aumento de la demanda de confesiones

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Duración lectura: 2m. 1s.

En un reportaje publicado en La Croix (París, 20-XII-98), François Vayne refleja la creciente demanda en Lourdes del sacramento de la Penitencia, por parte de fieles insatisfechos con las absoluciones colectivas y deseosos de una atención personalizada.

Una docena de confesores permanentes confiesan [en Lourdes] durante varias horas al día, apoyados por una veintena de confesores auxiliares que se relevan durante la época de peregrinaciones. “Después de una gran baja de la práctica del sacramento de la Penitencia, desde hace cinco o seis años se observa un neto aumento de las confesiones en Lourdes”, subraya el P. Jean-Baptiste Abadie, misionero de la Inmaculada Concepción, uno de los más antiguos capellanes del santuario.

Son muchos los que sólo se confiesan en Lourdes, y algunos hace veinte o treinta años que no se acercaban a la Penitencia. “Tras el abandono de un hábito casi sociológico de confesarse, los fieles redescubren este sacramento de manera auténtica, la necesidad de hablar con un sacerdote y de recibir de él el perdón de Dios”.

Las celebraciones comunitarias con absoluciones colectivas en las diócesis no responden a la demanda de escucha personalizada y de consejos concretos que muchos vienen a buscar aquí. (…)

¿Cuántos se confiesan? Es difícil decirlo. Los capellanes constatan que ya no tienen tiempo de rezar el breviario entre penitente y penitente, y que la duración de las confesiones aumenta considerablemente. Muy a menudo se tratan problemas familiares tales como el sufrimiento lacerante de los divorciados vueltos a casar o el abandono de la práctica religiosa de las nuevas generaciones. Los capellanes se ven en la necesidad de hacer verdaderas catequesis in vivo, presentando el contenido de la fe a numerosos jóvenes, a veces incluso a no católicos que se acercan al confesonario. (…)

A partir de 1999, en el marco de la preparación del Jubileo del año 2000, para estar más accesibles a todos, confesores con alba y estola acogerán al aire libre a los fieles, cerca de la explanada del Rosario. Mons. Perrier, obispo de Tarbes y Lourdes, lanza un llamamiento a los sacerdotes ordenados hace al menos diez años, para que vengan a ejercer aquí este “ministerio de la reconciliación”. Pues, “por el sacramento que han recibido, tienen la misión de ser los testigos del Padre rico en misericordia”.