Los obispos anglicanos de Nigeria piden la expulsión de los episcopalianos

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Duración lectura: 3m. 31s.

Lagos. La Iglesia anglicana en Nigeria ha pedido que sus homólogos episcopalianos sean expulsados de la Comunión Anglicana, por ordenar sacerdotes y obispos homosexuales, y ser partidarios de bendecir matrimonios entre personas del mismo sexo. El conflicto se remonta a la ordenación del obispo homosexual Gene Robinson en el año 2003, y se ha acentuado por la elección como primada de una mujer, Katherine Jefferts Schori, conocida por sus ideas feministas y su apoyo a las uniones homosexuales (ver Aceprensa 74/06). En la convención episcopaliana que terminó a finales de junio, reincidieron al elegir como obispo a otro sacerdote homosexual.

Frente a esta tendencia de los episcopalianos, los africanos se han mantenido unánimes y resueltos en condenar tal paso declarando que es completamente “ajeno a la Biblia, inmoral y repelente”.

Las Iglesias anglicanas de Occidente (Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda) intentan dejar de lado a las Iglesias de África colgándoles el sambenito de “conservadores”.

Después de esa ordenación de un homosexual, el desacuerdo profundo continúa con las uniones de homosexuales y su equiparación al matrimonio. Los africanos se oponen rotundamente. “¿Cómo puede proponerse una unión cristiana cuya práctica es en sí misma condenada tan claramente en la Biblia?”

Para tratar de mantener la unidad de la Comunión Anglicana mundial, el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, ha sugerido una fórmula de asociación según la cual la Comunión se dividiría en provincias de “asociados” y provincias de “constituyentes”. Las iglesias “asociadas” tendrían la misma constitución que la Comunión Anglicana Mundial, dejando que las “constituyentes” adoptaran las modificaciones que la mayoría de sus miembros acuerden.

Los obispos nigerianos han contestado que la idea de preservar la unidad mediante un compromiso con cualquier opinión aunque sea contra la Biblia es inútil: “Si hay un cáncer en un cuerpo y no se encuentra cura posible, la solución es extirparlo; tratar de acondicionar el cuerpo para acomodar el cáncer llevaría inevitablemente a la muerte del paciente”. Williams “debería persuadir a las iglesias que deciden ‘ir por su lado’ que volvieran al camino”.

La Iglesia anglicana en Nigeria cuenta con 17,55 millones de miembros y ha dirigido el movimiento para expulsar a la Iglesia episcopaliana de los Estados Unidos. Los episcopalianos de Estados Unidos suponen un 3% de los más de 70 millones de anglicanos.

La próxima reunión del “Global South” en septiembre y la reunión de las 38 Iglesias anglicanas autónomas el próximo febrero quizá ofrezcan tal oportunidad a los anglicanos de Nigeria, pues en esos foros se discutirá el tema de la ordenación de homosexuales y de sus “matrimonios”.

El obispo homosexual Robert Duncan continúa defendiendo su postura de “liberalización” de estas prácticas. “Yo no soy una abominación delante de Dios… Por favor, recitemos juntos las oraciones y mantengamos nuestro derecho… No me iré. Seguiré caminando con los que quieran caminar juntos. La cuestión es si la Iglesia reconoce, como debe, plenamente, la vida en Cristo de sus miembros homosexuales y lesbianas o no”.

Las prácticas homosexuales son consideradas por la generalidad de los nigerianos, sean cristianos o no, como aberrantes y contrarias a la naturaleza. Las cámaras legislativas han recibido un proyecto de ley para que se prohíban específicamente las uniones de homosexuales. Se considera que de esta forma se resistiría mejor a las presiones internacionales para reconocer estas uniones.

Jide MartinsTensiones en Inglaterra

También hay tensiones en la Iglesia de Inglaterra. Tras haber ordenado a la primera mujer sacerdote hace doce años, ahora el Sínodo General ha aprobado la ordenación episcopal de mujeres. Pero los dirigentes advirtieron que aún faltaban detalles por aclarar, y que la primera ordenación de este estilo podría tardar años.

Los anglicanos en Canadá, Nueva Zelanda y Estados Unidos aceptan ya a las mujeres obispos. Pero una parte de la Iglesia de Inglaterra se opone firmemente a la ordenación episcopal de mujeres, diciendo que esta práctica no tiene base en la Escritura ni en la tradición.