Los 80 años del Papa

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Los 80 años del Papa han tenido gran eco en la prensa italiana, de la que seleccionamos algunos textos. Luigi Accatoli entrevista a Joaquín Navarro-Valls, portavoz vaticano, en Corriere della Sera (18 mayo 2000).

– Los ochenta años sorprenden al Papa en una fase de extraordinaria iniciativa. Con las peregrinaciones al Sinaí, a Tierra Santa, con las jornadas jubilares del perdón y del martirio, con la sorpresa de Fátima, durante tres meses ha tenido fija la atención del mundo, obligando a los observadores a revisar sus juicios y sus previsiones. ¿Se trata del canto del cisne?

– No, nada de canto del cisne. Simplemente es un error de valoración, que lleva a dar más importancia a los últimos hechos. Es cierto que en los recientes acontecimientos hay una especial densidad, que puede producir una especie de deslumbramiento, que momentáneamente oscurece las etapas, tan intensas como esta, de los años precedentes del Pontificado. La realidad es que los contenidos de la fe han encontrado en todo el pontificado una respuesta excepcional, en términos de disponibilidad a dar un continuo testimonio evangélico.

– Si no fuese por la enfermedad, no se diría que tiene ochenta años. Pero mientras tanto, tiembla y no se ahorra esfuerzos. Hay quien afirma que quiere caer en el campo de batalla…

– Mi impresión es que tiende a olvidarse de sí mismo, hasta tal punto que un pensamiento de este tipo no entra en su horizonte de miras… Quizá debemos admitir que un Papa puede experimentar ese modo de planificar el futuro que es vivir al día. Desde este punto de vista, cada día tiene como una vocación propia, que tiende a la construcción del presente. El futuro permanece abierto, confiado a una voluntad superior. Mientras, lo sigue sosteniendo “el gusto por la vida”, como escribió en la carta a los ancianos, que es también sentido de la ironía. Después del viaje a Tierra Santa, un periódico se preguntó qué le quedaba por ver, y el Papa comentó: “¡El juicio universal!”.

– La iniciativa del Papa es incesante, pero quizá es contradictoria. Con el mea culpa parece correr adelante, con la jornada de los mártires parece detenerse a reafirmar la santidad de la Iglesia, con Fátima quizá ha vuelto atrás…

– Este Papa, que ha viajado por tantas geografías, también ha viajado en la historia, y en especial en la historia cristiana y católica, donde ha encontrado los signos de la gran santidad, pero también los de la gran ignominia. De la consideración de las ignominias realizadas por los católicos vino la jornada de petición de perdón, de la visión de la santidad, sobre todo de los que han dado su vida, vino la conmemoración de los mártires. Verdaderamente no hay contradicción.

– Fátima ha sido siempre un caballo de batalla del tradicionalismo católico, anticomunista, pero también antiecuménico. ¿La decisión de publicar el “tercer secreto” no supone un apoyo a ese tradicionalismo?

– La publicación del “tercer secreto” no comportará ningún apoyo papal al tradicionalismo antiecuménico, que abusivamente se había apropiado de algunos aspectos del mensaje de Fátima, especulando en clave milenarista sobre presuntos, pero no reales, contenidos de ese texto inédito. La decisión de publicarlo responde a la convicción de que Fátima no puede quedar secuestrada por una posición partidista.

– Ud. mantiene los contactos entre Juan Pablo II y los media. ¿Cree que el mundo de la comunicación ha comprendido al Papa?

– Me parece que los medios de comunicación, en Europa, en América, pero también a nivel mundial, están fascinados por este Papa. Y el secreto de esta fascinación está en los signos, o los gestos, con los que ha sabido comunicar, haciendo comprensible a tanta gente lo más esencial de su predicación. El más reciente es el del papel con la petición de perdón a los judíos que depositó en una hendidura en el Muro de las Lamentaciones.

Se podrían citar otros muchos: la visita en la cárcel a Ali Agca, la decisión de visitar al patriarca armenio moribundo. Naturalmente, siempre hay quien demuestra no comprender el sentido de las palabras o de los gestos, pero quizá se puede decir que la comprensión ha crecido con el paso de los años.

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