Llamamiento del Papa a vivir la unidad para recristianizar Holanda

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Al recibir a los obispos holandeses en visita ad limina, Juan Pablo II les ha pedido un mayor esfuerzo para vivir la unidad entre ellos y afrontar así la tarea de recristianización de su país. La desunión -dijo-, que suele ser magnificada por los medios de comunicación, es una de las principales causas de la confusión de los creyentes. Los obispos habían enviado a Roma un informe previo -que se hizo público y alcanzó una gran difusión en Holanda- en el que resaltaban algunos datos preocupantes sobre la secularización del país.

Para hacer frente a esa situación, el Papa insistió en aprovechar la celebración de bautizos, matrimonios y entierros con el fin de hacer de ellos ocasión de auténtica catequesis, en cuanto al compromiso de ser cristianos, a la doctrina relacionada con el amor y la familia y a la vida eterna, respectivamente. Juan Pablo II expresó su preocupación por el proceso de secularización incluso dentro de la Iglesia, donde algunos que se consideran católicos han convertido su catolicismo en actividades asistenciales y compromisos políticos y sociales.

Otro aspecto del mensaje del Papa se centró en la formación teológica y espiritual de los nuevos sacerdotes. Subrayó que no hay que dramatizar las dificultades, que pueden ayudar a madurar en la fe y a hacer más fuerte el compromiso de sacar adelante la Iglesia. Manifestó su satisfacción por el aumento del número de vocaciones, así como su apoyo a las cartas pastorales que los obispos han escrito en estos años. En particular, mencionó la titulada “En el nombre de Cristo”, en la que se perfila el significado del sacerdocio frente al papel de los asistentes pastorales. El Papa agradeció el apoyo y la dedicación de los laicos en la Iglesia, pero recordó también que algunas veces los obispos habían tenido que corregir situaciones en las que los seglares se habían extralimitado en su papel. Atribuirse funciones impropias podría ser una solución a corto plazo, pero a la larga empobrecería a la Iglesia.

Juan Pablo II pronunció en su discurso unas palabras que podrían considerarse como un reto esperanzador: “En nuestra época merecen especial atención movimientos religiosos como Focolari, los neocatecumenales, los carismáticos, etc. En el siglo XV, cuando la Iglesia y la sociedad estaban pasando por una gran crisis, nació en Holanda el movimiento llamado «La Devoción Moderna». En aquel contexto surgió la Imitación de Cristo de Kempis, que es el libro más difundido en el mundo después de la Biblia. ¿ No podría ser de nuevo vuestro país suelo fértil del que naciera una espiritualidad auténtica?”

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