La invitación a la conversión también es para los judíos

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Duración lectura: 3m. 38s.

Una nota que clarifica dos puntos de la doctrina católica sobre el pueblo judío ha sido publicada el 18 de junio con ocasión de la asamblea de primavera de los obispos de EE.UU. La nota mantiene que la alianza establecida por Dios con el pueblo judío alcanza su plenitud en Jesucristo y que la invitación a la conversión y al bautismo se dirige a todos, también a los judíos.

El motivo de esta nota (ver original en PDF, 26 KB) es matizar algunas ambigüedades contenidas en un documento de 2002, titulado “Reflections on Covenant and Mission”, en el que teólogos católicos y judíos ofrecían su pensamiento sobre estas cuestiones como fruto del diálogo desarrollado a lo largo de los años entre la Iglesia católica y la comunidad judía de EE.UU. Cuando se publicó el documento en la web de la Conferencia Episcopal, se tituló erróneamente como si fuera un pronunciamiento oficial de los obispos. Aunque luego se aclaró que no era así, a lo largo de estos años se ha visto que era citado como un documento magisterial.

El texto provocó controversia entre los católicos, que no reconocían en el documento la enseñanza tradicional de la Iglesia sobre la necesidad de Cristo para la salvación. Así, el teólogo y cardenal Avery Dulles criticó “Covenant and Mission” porque parecía dar a entender que Dios había establecido “dos alianzas independientes”, una con los judíos y otra con los cristianos.

Ahora los obispos han publicado esta nota para aclarar “algunas afirmaciones [de aquel documento] que no son suficientemente precisas y que pueden inducir a confusión”.

La principal ambigüedad se refiere a lo que significa la evangelización respecto al pueblo judío. La nota reconoce el especial estatus del pueblo judío, porque Dios ha establecido con él una relación particular, que se remonta a la llamada de Abrahán, y que perdura. Sin embargo, dice, sería incompleto “referirse a la permanencia de la alianza [con el pueblo judío] sin añadir que para los católicos Jesucristo, como Hijo de Dios encarnado, lleva a plenitud, tanto en la historia como al final de los tiempos, la especial relación que Dios estableció con Israel”. Es decir, los cristianos creen que la alianza con Moisés llega a su plenitud con Jesucristo, y que “proclamar esta buena noticia a todo el mundo está en el corazón de la misión de la Iglesia”.

Después la nota aclara que el diálogo interreligioso es necesario, pero no es una alternativa a la proclamación de Jesucristo, porque incluso en tal diálogo un cristiano da “testimonio del seguimiento de Cristo”. El documento “Covenant and Mission” daba a entender que es mejor que los judíos no se hagan cristianos, para conservar así “el específico testimonio propio de los judíos”. La nota aclara que “esta línea de razonamiento podría llevar a algunos a concluir erróneamente que los judíos tienen la obligación de no hacerse cristianos y de que la Iglesia tiene la correspondiente obligación de no bautizar a judíos”.

En conclusión, la nota reconoce, con San Pablo, que los dones y la llamada que Dios ha hecho al pueblo judío son irrevocables. “Al mismo tiempo, creemos que el cumplimiento de la alianza, de todas las promesas de Dios a Israel, se realiza solo en Jesucristo”. Y, en cumplimiento del mandato de su Señor, la Iglesia tiene que predicar la Buena Nueva a cada generación.

Por parte judía, ha habido distintas respuestas. La Anti-Defamation League publicó un comunicado con objeciones a la nota de los obispos, diciendo que podría entenderse que el diálogo interreligioso es una ocasión para invitar a los judíos a la conversión.

En cambio, otros rabinos entienden que se trata de un debate interno de la Iglesia, que no concierne directamente a los judíos. “Ninguna comunidad de fe debe decirle a otra lo que tiene que creer”, comenta el rabino Yehiel E. Poupko. A su juicio, lo importante son los hechos, y no ve que la Iglesia católica esté dirigiendo sus esfuerzos a convertir a los judíos.