La elección de Dios”, un libro de George Weigel sobre Benedicto XVI

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El escritor norteamericano George Weigel ha publicado “God’s Choice”, un libro en el que afirma -según un artículo firmado en “Newsweek” (7-11-2005) por el propio Weigel- que Ratzinger no quería ser papa, y que aceptó su designación “tras no pocas luchas interiores con la voluntad de Dios y la suya propia”. La sonrisa que mostraba el día de su elección no era la de quien “ha alcanzado su ambición”, sino la de “un hombre libre para ser él mismo, después de haber subordinado su personalidad durante 23 años al trabajo que Juan Pablo II le pidió que hiciera”.

En sus primeros siete meses de papado, Benedicto XVI ha provocado “sorpresas tranquilas y discretas”, entre ellas la de congregar en las audiencias generales de septiembre y octubre a 50.000 personas en la Plaza de San Pedro, superando las “marcas” de 45.000 registradas durante el Jubileo del año 2000. El 15 de octubre, Benedicto XVI tomó la iniciativa de congregar a niños italianos que acababan de hacer la primera comunión… y asistieron 150.000. Buena parte de los peregrinos -20.000 al día- van a rezar ante la tumba de Juan Pablo II, por lo que el éxito de Benedicto XVI “subraya su continuidad dinámica” con su predecesor, opina Weigel, autor de la mejor biografía de Juan Pablo II.

Benedicto XVI carece de la “personalidad pública electrizante” de Juan Pablo II, pero tiene “un estilo atractivo, que ofrece el evangelio exigente y al mismo tiempo accesible de un teólogo que domina la complejidad de la doctrina”. Su “compostura en público también es elocuente”, añade Weigel, resaltando que las homilías del Papa son manuscritas o, como en el caso de los niños de primera comunión, “lleva el texto en el corazón”, como dijo su secretario cuando le sugirieron que había llegado el momento de pasar el texto a Benedicto XVI.

Comentando la Jornada Mundial de la Juventud en Colonia, Weigel recuerda que Ratzinger ya logró “inspirar una lealtad apasionada a sus estudiantes de doctorado” y que, como Juan Pablo II, sabe que los jóvenes ansían “que se les desafíe a ser héroes. Por eso no hubo condescendencias ni halagos, sino el ejemplo de un papa en silenciosa plegaria ante la Sagrada Eucaristía”.

Weigel menciona también los cordiales encuentros de Benedicto XVI con disidentes tanto “progresistas” como “reaccionarios”, así como su sugerencia de un posible sínodo conjunto con obispos ortodoxos, algo que no ocurre desde hace un milenio. Ha retado a los dirigentes islámicos a manifestar en público más críticas contra la violencia ejercida en nombre de Dios, y ha pedido a Europa que recupere su grandeza redescubriendo su herencia cristiana, como muestra el libro “Sin raíces”, que publicó en 2004 con el intelectual agnóstico italiano Marcello Pera.

Para interpretar al nuevo papa, Weigel asegura que es preciso esforzarse por superar la clasificación de todo lo católico en “liberal o conservador”. En sus siete primeros meses de papado, “el hombre que no quería ser papa ha mostrado la imperturbabilidad que procede de una profunda vida espiritual. Y eso sugiere que las tranquilas sorpresas de Benedicto XVI continuarán”.

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