Juan Pablo II nombra un delegado pontificio para los paulinos

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Duración lectura: 1m. 43s.

La situación de conflicto interno que atraviesa la Sociedad San Pablo ha inducido a Juan Pablo II a nombrar un delegado pontificio, que asumirá temporalmente las funciones de superior general y de provincial en Italia. El Papa comunicó esta decisión a don Silvio Pignotti, superior general, en una carta fechada el pasado 11 de febrero.

El delegado pontificio, Mons. Antonio Buoncristiano, obispo de Porto y Santa Rufina, diócesis suburbicaria de Roma, seguirá de modo particular las obras apostólicas que los paulinos tienen en Italia y coordinará la preparación de su capítulo general, que se celebrará en enero de 1998. Tanto el superior general como el provincial en Italia mantendrán su título y autoridad por lo que se refiere a otros aspectos (como el noviciado y la formación religiosa).

La Sociedad San Pablo fue fundada en 1914 por el Siervo de Dios don Giacomo Alberione con el fin de desarrollar una actividad apostólica a través de los medios de comunicación. En la actualidad, el grupo cuenta con un sector de libros y revistas (entre ellas Famiglia Cristiana, con un millón cien mil ejemplares de difusión), y otro de audiovisuales (películas, vídeos y CD).

El nombramiento de un delegado pontificio llega tras varios años de tensiones internas, centradas en el modo de interpretar hoy el carisma del fundador y de gestionar las obras apostólicas. El eco de esas tensiones ha llegado a veces a la opinión pública; en los últimos meses, se han producido varios episodios relacionados con el contenido de algunos artículos publicados por Famiglia Cristiana, influyente revista que se vende también en las parroquias.

Juan Pablo II afirma en la carta dirigida a Silvio Pignotti que llegó a esa decisión “después de haber reflexionado y rezado largamente”, y consciente de que el “prolongarse de las actuales dificultades y tensiones produciría un grave perjuicio a la eficacia del apostolado y a la indispensable unidad de corazones que debe reinar en las comunidades de vida consagrada”.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares