Irak: los jóvenes se apartan del islam

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Duración lectura: 2m. 1s.

En el Oriente Próximo y en países musulmanes de otras regiones, el radicalismo islamista atrae a los jóvenes, entre los que se está dando a la vez un renacimiento del fervor religioso. No así en Irak, donde la juventud se resiente de la violencia y las limitaciones a la libertad infligidas en nombre del islam, señala Sabrina Tavernise en un trabajo para el New York Times.

“Muchos jóvenes -dice la periodista- iraquíes, hartos de los continuos actos de violencia que cometen los extremistas religiosos, dicen estar decepcionados con los líderes religiosos y haberse vuelto escépticos con respecto a la fe que predican”.

El artículo se basa en observaciones de la periodista y en conversaciones con jóvenes de cinco ciudades iraquíes. A falta de un sondeo a una muestra representativa, no puede precisar en qué medida está extendido el distanciamiento del islam entre la juventud del país. Pero permite hacerse una idea de un fenómeno que es real.

Tavernise menciona, entre otros indicios, que es cada vez más difícil encontrar estudiantes universitarios que quieran estudiar religión. Como dice de sus alumnos una profesora de Derecho en la Universidad de Bagdad: “Ya no opinan como antes de la religión. Han empezado a odiar a los líderes religiosos”.

Una estudiante de secundaria dice: “Odio el islam y a los clérigos porque limitan nuestra libertad constantemente (…) La mayoría de la chicas de mi escuela no soportan que manden los islamistas”.

Algunos de los jóvenes con que ha hablado Tavernise están presos por formar parte de la resistencia violenta o por delitos comunes. En un centro de reclusión de menores, varios adolescentes que viven en zonas dominadas por los islamistas le dijeron que sentían cierto alivio por estar allí, donde al menos les permitían llevar pantalones cortos.

Entre los presos jóvenes que singresaron en grupos armados, la motivación religiosa es poco común: menos del 10% dicen que su lucha es una guerra santa, contra un tercio de los militantes mayores. En su gran mayoría, los jóvenes se unieron a la insurgencia para combatir a los ocupantes norteamericanos. Algunos lo hicieron porque les ofrecieron dinero, como un suní de 19 años cuyo caso relata Tavernise: así, su familia pudo volver a comer carne.

Ver artículo original: Violence Leaves Young Iraqis Doubting Clerics.