Gran Bretaña: un estudio advierte que la Iglesia anglicana está en declive

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Duración lectura: 2m. 51s.

El pasado 27 de febrero tomó posesión de su cargo el nuevo arzobispo de Canterbury y primado de la Iglesia anglicana, Dr. Rowan Williams. Con este motivo, un grupo de fieles anglicanos, clérigos y laicos, ha elaborado un estudio sobre la situación de la Iglesia. El documento trata de ser una llamada de atención a fin de que el primado tome las medidas oportunas para frenar el declive del anglicanismo en el país.

El estudio, Called To Account, ha sido preparado por un comité del think-tank Social Affairs Unit. Analiza 27 áreas de actuación de la Iglesia de Inglaterra y llega a conclusiones nada alentadoras. Además hace un llamamiento a los obispos para que asuman sus responsabilidades.

La Iglesia de Inglaterra, dice el informe, ha perdido más de la mitad de sus fieles en solo una generación. El relevo no se ve venir, añade, pues la asistencia de niños a los actos de culto ha disminuido drásticamente, de 223.000 en 1991 a 80.000 hoy. Junto a esto, los fondos destinados a las parroquias han descendido en tres cuartas partes, y el estudio prevé que se reducirán aún más por el creciente número de clérigos retirados a los que hay que atender. También han bajado considerablemente los bautismos y los matrimonios religiosos. Lo único que ha crecido -se quejan los autores de Called To Account- ha sido el número de obispos y la burocracia.

Según Called To Account, las concesiones al secularismo y la desacralización de la liturgia son dos de las principales causas de la crisis. En cuanto lo primero, Digby Anderson, director del organismo que ha elaborado el informe, señala el deslizamiento de la doctrina sobre cuestiones como la indisolubilidad del matrimonio, las relaciones sexuales fuera de la unión conyugal, la homosexualidad o el aborto.

En cuanto a los cambios en la liturgia, si sus promotores creían que quitándole misterio y sabor a antigüedad la harían más cercana a los jóvenes, parecen haberse equivocado. Lo advierte Erin Baker, fiel anglicana de 24 años, que ha publicado una carta abierta al primado en The Daily Telegraph (26-II-2003). Baker dice que “la liturgia es tosca y poco atractiva”. Se queja de que las nuevas versiones de la Biblia y las oraciones litúrgicas resultan vulgares y sin fuerza en comparación con los textos tradicionales.

La misma joven dice también: “Circula la idea de que modernizar significa quitar los bancos, sustituir órganos antiguos por pianos eléctricos, eliminar las vestiduras de los clérigos y prescindir del altar para la comunión. Pero los jóvenes necesitamos alguien a quien respetar y admirar. Lo prueba el actual culto a los famosos”. La carta añade que “los jóvenes apenas tienen posibilidad de recibir orientación fuera del culto dominical y no tienen con quien hablar cuando sufren pequeñas crisis durante la semana”. Baker pide al nuevo primado que aborde estos problemas.

Rowan Williams sucede a George Carey, que presentó la renuncia el año pasado. Poco antes de hacerla efectiva, Carey causó revuelo con unas declaraciones en las que lamentaba la desunión en el seno del anglicanismo por la ordenación de homosexuales y la admisión de matrimonios gay en algunas circunscripciones, contra la decisión de la conferencia anglicana (ver servicio 126/02).