Francisco: “Al Estado le interesa invertir en las familias numerosas”

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Duración lectura: 3m. 36s.

Los gobernantes no pueden limitarse a lamentar la baja natalidad, sino que han de buscar la manera de ayudar a las familias que quieren tener más hijos. Lo ha subrayado el Papa Francisco en un encuentro con la asociación nacional italiana de familias numerosas y con representantes de otras organizaciones familiares de Europa.


Una versión de este artículo se publicó en el servicio impreso 04/15

“¡Se ve que ustedes aman a la familia y aman la vida! Es bello agradecer esto al Señor en el día en que celebramos a la Sagrada Familia”, dijo el pasado 28 de diciembre ante una audiencia repleta de niños.

“Han venido con los frutos más bellos de su amor. La maternidad y la paternidad son dones de Dios, pero recibir este don, maravillarse de su belleza y hacerlo resplandecer en la sociedad es tarea suya”.

Únicos pero no solos
El Papa destacó la idea de que cada hijo es un regalo de Dios. “Todos hemos visto a hombres y mujeres que, cuando les llega un hijo, les cambia la vida; es otra cosa. Un hijo es un milagro que cambia la vida. Ustedes, niños y niñas, son eso: cada uno es un fruto único del amor; vienen del amor y crecen en el amor”.

Pero el cariño de los padres no disminuye con la llegada de más hijos; al revés, se multiplica y empapa las relaciones familiares. “¡Son únicos, pero no están solos! Y el hecho de tener hermanos y hermanas les hace bien: los hijos y las hijas de una familia numerosa son más capaces de la comunión fraterna desde la primera fase de la infancia. En un mundo marcado frecuentemente por el egoísmo, la familia numerosa es una escuela de solidaridad y de convivencia; y estas actitudes después son un beneficio para toda la sociedad”.

La familia numerosa es una escuela de solidaridad y de convivencia, y estas actitudes benefician a toda la sociedad

El Papa comparó la familia a un árbol que da buenos frutos. En él tiene un papel destacado la ayuda que los abuelos brindan a los padres: “Es muy importante la presencia de los abuelos: una presencia preciosa por la ayuda que prestan y sobre todo por su servicio educativo. Los abuelos cuidan los valores de un pueblo, de una familia, y ayudan a los padres a transmitirlos a los hijos”.

Más ayudas públicas
Tras referirse a las dificultades que afrontan las familias numerosas, Francisco lamentó que “las instituciones públicas no siempre les ayuden”. Puso el ejemplo de Italia, bien conocido por los asistentes: “Ustedes recuerdan con razón que la Constitución italiana, en el artículo 31, exige una atención especial a las familias numerosas, pero esto no encuentra un reflejo adecuado en los hechos. Se queda en palabras”.

Cada hijo es único, pero no están solos. Tener hermanos y hermanas les hace bien

“Deseo, pues, pensando también en la baja natalidad que desde hace tiempo se registra en Italia, una mayor atención de los dirigentes políticos y de la administración pública, a todos los niveles, con el fin de dar la ayuda prevista a estas familias”.

E insistió: “Cada familia es la célula de la sociedad, pero la familia numerosa es una célula más rica, más vital y ¡al Estado le interesa mucho invertir en ella!”.

Transformar la sociedad y la política
El Papa agradeció a las asociaciones familiares su compromiso de “promover en la sociedad y en las leyes del Estado los valores y las necesidades de la familia”.

Y recordó, con palabras de Juan Pablo II, que la función social de las familias se extiende al afán de impulsar leyes justas: “Las familias deben crecer en la conciencia de ser protagonistas de la llamada política familiar, y asumir la responsabilidad de transformar la sociedad; de otro modo las familias serán las primeras víctimas de aquellos males que se han limitado a observar con indiferencia” (Familiaris consortio, n. 44).

El Papa tuvo un recuerdo especial para “las familias más afectadas por la crisis económica”, así como para aquellas “tentadas de rendirse a la soledad y la división”.