El Sínodo africano hace balance

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Duración lectura: 1m. 57s.

La inculturación, hacer presente el mensaje cristiano según las características de la cultura local, se perfiló como uno de los temas esenciales de discusión en la primera fase del Sínodo para África, que se clausurará en el Vaticano el próximo 8 de mayo. Después de las asambleas generales, en las que tomaron la palabra más de doscientos padres sinodales, el Sínodo profundiza ahora, por grupos lingüísticos, los argumentos centrales que serán sintetizados en una relación final.

La inculturación “no tiene nada que ver con la búsqueda de un cristianismo fácil y barato, sino que su fin último es la santidad al modo africano”, dijo el cardenal senegalés Hyacinthe Thiandum, en la relación con la que resumió el contenido de las intervenciones individuales.

Sobre otro de los puntos de interés, el diálogo con el islam, el Sínodo confirma que las relaciones son “generalmente buenas”, pero que preocupan algunos signos negativos, como la difusión del fundamentalismo islámico. De ahí que sea necesario redoblar el esfuerzo para dialogar con los musulmanes más moderados. Otro punto crucial es la atención a los temas de matrimonio y familia, que “necesitan una profunda evangelización para superar la dicotomía entre fe y vida”.

Por lo que se refiere al apartado sobre justicia y paz, además de denunciar los problemas africanos internos, los obispos “exhortan a las naciones acreedoras a que reduzcan sensiblemente la deuda externa, o la cancelen”. Rechazan también “los planes de control de nacimientos, impulsados por las organizaciones internacionales”.

“Cuando tengo necesidad de ayuda y me dicen que el acceso a los fondos internacionales está condicionado a la aceptación de un programa de control de la natalidad, ya no soy un hombre libre”, afirmó en una rueda de prensa Mons. Nicodemus Kirima, arzobispo de Nyeri (Kenia), denunciando el chantaje al que se ven sometidos los países subdesarrollados al solicitar financiación internacional. En este sentido, los obispos expresaron su pleno apoyo al Papa en sus críticas al proyecto de documento final de la Conferencia sobre Población y Desarrollo. Mons. Raphael M. Ndingi, de Kenia, afirmó que ese documento va contra “la libertad de los africanos para decidir autónomamente, como hombres adultos, cuántos hijos quieren tener”.

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