El Papa anima a los jóvenes a ir “contracorriente”

No tengáis miedo. La expresión que hizo famosa Juan Pablo II volvió a escucharse como eje del fin de semana (1-2 de septiembre) que Benedicto XVI ha compartido con medio millón de jóvenes en la clausura del Ágora de los jóvenes italianos. En el marco de la explanada de Montorso, junto al santuario de Loreto, dedicó palabras además a alentar el compromiso con “la edificación de una sociedad más justa y solidaria”, poniendo el acento en la “salvaguarda de lo creado”.

En la vigilia del sábado por la noche, tuvo lugar un discurso del Papa y un diálogo entre este y varios jóvenes que ofrecieron su testimonio y señalaron las dificultades que encuentran en su vida. Benedicto XVI improvisó algunas palabras en las que agradeció “la presentación realista de la situación”. “No queremos vivir un fácil optimismo, pero, por otra parte, debemos tener valentía y avanzar”, dijo.

“Por desgracia, no raramente, una existencia plena y feliz es vista por muchos jóvenes como un sueño difícil y a veces casi irrealizable”, reconoció el Papa, haciéndose eco de las preguntas existenciales que muchos se hacen. “¡No temáis, Cristo puede colmar las aspiraciones más íntimas de vuestro corazón!”, exclamó. “No debéis tener miedo a soñar despiertos con grandes proyectos de bien y no debéis dejaros desanimar por la dificultad. Cristo tiene confianza en vosotros y desea que podáis realizar cada uno vuestro más noble y alto sueño de auténtica felicidad”.

Audacia para ser “alternativos”

En la homilía de la misa del domingo, que puso fin al encuentro, el Papa insistió a los miles de jóvenes italianos en elegir el camino de la valentía.

La valentía de andar “la senda de la humildad”, que no es “la de la renuncia sino de la audacia”, que “no es el producto de un fracaso, sino el resultado de una victoria del amor sobre el egoísmo y de la gracia sobre el pecado”. Por eso es necesario “comprometernos humildemente con el Señor porque solo así podremos llegar a ser instrumentos dóciles en sus manos y permitiremos que hagan en nosotros cosas grandes”, como -señaló el Papa- muestran los ejemplos de María y los santos.

La valentía, también, de “ir contracorriente”. De “preferir los caminos ‘alternativos’ señalados por el amor verdadero”. Frente a “las voces interesadas y disuasorias que hoy propagan desde muchas partes modelos de vida caracterizados por la arrogancia y la violencia, por la prepotencia y el éxito a cualquier precio, por la apariencia y el tener, en detrimento del ser”, el Papa alentó a ser críticos y estar vigilantes frente a los mass media. La alternativa que propuso fue “un estilo de vida sobrio y solidario, relaciones afectivas puras y sinceras, un empeño honesto en el estudio y en el trabajo, el interés profundo por el bien común. No tengáis miedo -subrayó- a parecer diferentes y a ser criticados por aquello que puede aparecer como fracasado o pasado de moda: vuestros coetáneos, pero también los adultos, y especialmente quienes dan la impresión de estar más lejos de la mentalidad y de los valores del Evangelio, tienen una profunda necesidad de ver a alguien que se atreva a vivir según la plenitud de humanidad manifestada por Jesucristo”.

Este ejemplo es “todo lo contrario que un modo de vida al margen”, dijo Benedicto XVI. Al mirar a la Virgen “podemos hacer, como ella, experiencia de aquel de Dios a la humanidad del cual brotan todos los de nuestra vida”.

Custodiar la creación

Después de mostrar la necesidad de “sentirse parte viva” de “nuestra familia” la Iglesia, especialmente con “la participación en la Eucaristía”, el Santo Padre hizo una llamada a “trabajar por el bien común” en lo referido a la protección de la naturaleza. “Se confía a las nuevas generaciones el futuro del planeta, en el cual son evidentes los signos de un progreso que no siempre ha sabido tutelar los delicados equilibrios de la naturaleza. Antes de que sea demasiado tarde hace falta adoptar decisiones valientes, que sepan recrear una fuerte alianza entre el hombre y la tierra”, dijo.

“Es preciso pronunciar un decidido a la custodia de la creación y un fuerte empeño para invertir esas tendencias que corren el riesgo de llevar a situaciones de degradación irreversible”. Por todo ello, Benedicto XVI celebró la iniciativa de la Iglesia en Italia de establecer el 1 de septiembre como jornada nacional dedicada a promover la sensibilidad sobre la “salvaguarda de lo creado”.

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