El intento de nombrar obispo a un homosexual ahonda las divisiones en la Iglesia anglicana

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Gran Bretaña

En el reciente sínodo general de la Iglesia de Inglaterra (11-14 de julio), el primado, Rowan Williams, lamentó las muestras de desunión que se habían dado con motivo del primer nombramiento episcopal de un homosexual declarado. Williams, según dijo, espera que el asunto deje de ser polémico y haya obispos gay en Inglaterra hacia el final de esta década. Su discurso fue recibido con una larga ovación por la mayoría y con el ostensible silencio de los representantes de la rama evangélica. Designado obispo a finales de mayo, el sacerdote homosexual Jeffrey John renunció al nombramiento el 5 de julio, por la fuerte oposición de evangélicos y anglo-católicos. Entre otras críticas, nueve obispos ingleses y cinco australianos firmaron sendas cartas públicas de protesta. Los evangélicos ingleses, que -pese a ser minoría- son las comunidades anglicanas más activas y aportan el 40% de los donativos a la Iglesia, advirtieron que dejarían de contribuir. La Iglesia anglicana de Nigeria amenazó con romper la comunión con la de Inglaterra, como ya hizo con la diócesis de New Westminster (Canadá) por admitir el matrimonio de homosexuales.

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