Bono, de U2: la gracia de Cristo frente al karma

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Bono, el cantante y compositor del veterano grupo pop irlandés U2, es conocido por su compromiso con las causas humanitarias. En un libro de entrevistas con Michka Assayas, “Bono on Bono”, publicado este verano por Hodder & Stoughton Ltd., el cantante irlandés habla de su vida y de su transformación en una estrella internacional del rock. También refleja su fe cristiana, en unos párrafos de los que se hace eco la revista norteamericana “World” (6 agosto 2005).

Assayas pregunta a Bono si no le parece que cuando alguien se hace religioso suceden cosas “terribles”. Pero Bono tiene otro enfoque. “Es impresionante la idea de que el Dios que creó el universo pueda buscar compañía, una verdadera relación con personas, pero lo que de verdad me hace caer de rodillas es la diferencia entre la gracia y el karma”.

Según la creencia del karma, explica Bono, “lo que tú haces vuelve a ti: ojo por ojo, diente por diente (…). Y entonces llega esta idea llamada gracia que acaba con todo esto… El amor interrumpe, si quieres, las consecuencias de tus acciones, lo que en mi caso realmente es una buena noticia porque yo he hecho muchas estupideces”. “¿Como cuáles?”, pregunta Assayas. “Eso es algo que queda entre Dios y yo. Pero yo tendría problemas serios si el karma finalmente fuese mi juez. Esto no excusa mis errores, pero yo me acojo a la gracia. Me acojo a que Jesús tomó mis pecados sobre la Cruz, porque yo sé cómo soy y espero no tener que depender de mi propia religiosidad”. Pues, prosigue Bono, “Cristo tomó los pecados del mundo, de forma que lo que soltamos no vuelva a nosotros rebotado, y que nuestra naturaleza pecadora no coseche la muerte. No son nuestras buenas obras las que nos abren las puertas del Cielo”.

Ante el escepticismo del entrevistador respecto a la condición divina de Cristo, Bono responde: “La respuesta secularista a la historia de Cristo siempre dice algo así: ‘Era un gran profeta, obviamente un hombre muy interesante, tenía mucho que decir, en la línea de otros profetas, sean Elías, Mahoma, Buda o Confucio’. Pero la realidad es que Cristo no te permite decir esto. No te deja esa salida. Cristo dice: no, yo no digo ‘soy un maestro’, ‘no me llaméis maestro’. No estoy diciendo ‘soy un profeta’. Estoy diciendo: ‘soy el Mesías’. Estoy diciendo: ‘Yo soy Dios Encarnado’. Así que lo que te queda es: o Cristo era quien decía que era -el Mesías- o era un completo chiflado. La idea de que todo el curso de la civilización de medio planeta ha cambiado, que se ha vuelto del revés, debido a un chiflado… para mí, eso sí que es increíble”.

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