Benedicto XVI: La política es para los laicos, no para los sacerdotes

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Duración lectura: 2m. 32s.

Los sacerdotes deben favorecer la unidad entre los fieles, y por eso deben evitar el compromiso político, que es el campo de acción de los laicos, ha dicho Benedicto XVI al recibir el día 17 a un grupo de obispos brasileños del Nordeste en visita “ad limina”.

El Papa dedicó su discurso a subrayar el papel insustituible del sacerdote en la vida de la Iglesia y su distinción con el de los laicos. “La profundización armónica, correcta y clara de la relación entre sacerdocio común y ministerial constituye actualmente uno de los puntos más delicados del ser y de la vida de la Iglesia”, indicó el Papa. “Es en la diversidad esencial entre sacerdocio ministerial y sacerdocio común donde se entiende la identidad específica de los fieles ordenados y laicos”.

“Por esa razón -añadió- es necesario evitar la secularización de los sacerdotes y la clericalización de los laicos. En esta perspectiva, por tanto, los fieles laicos deben empeñarse en expresar en la realidad, también a través del empeño político, una visión antropológica cristiana y la doctrina social de la Iglesia. En cambio, los sacerdotes deben permanecer apartados de un compromiso personal en la política, a fin de favorecer la unidad y la comunión de todos los fieles y así poder ser una referencia para todos.”.

El Papa advirtió que la escasez actual de sacerdotes podría trastocar el papel de los laicos en la Iglesia. “Un número exiguo de sacerdotes podría llevar a las comunidades a resignarse a esta carencia, tal vez consolándose con el hecho de mostrar así mejor el papel de los fieles laicos. Pero no es la falta de presbíteros lo que justifica una participación más activa y numerosa de los laicos. En realidad, cuanto más los fieles son conscientes de sus responsabilidades en la Iglesia, tanto más sobresalen la identidad específica y el papel insustituible del sacerdote como pastor del conjunto de las comunidades, como testimonio de la autenticidad de la fe y dispensador, en nombre de Cristo-Cabeza, de los misterios de salvación”.

Benedicto XVI reconoció que el número escaso de sacerdotes es un problema acuciante, especialmente en estas regiones brasileñas donde “os veis obligados a organizar la vida eclesial con pocos presbíteros”, pero añadió que esta situación “no debe ser considerada como normal o característica del futuro”. Les animó a “despertar nuevas vocaciones sacerdotales y a encontrar los pastores indispensables para vuestras diócesis”.

Recordó a los obispos que este Año Sacerdotal supone una buena ocasión para reflexionar sobre el ejemplo del Santo Cura de Ars. “Él sigue siendo un modelo actual para vuestros presbíteros, especialmente en la vivencia del celibato como exigencia del don total de sí mismos, expresión de aquella caridad pastoral que el Concilio Vaticano II presenta como centro unificador del ser y del actuar sacerdotal”.