Un archivo, perdido durante medio siglo, reabre una delicada investigación sobre el Corán

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Una colección de fotografías sobre antiguos manuscritos del Corán que se daba por perdida ha reabierto la posibilidad de investigar con métodos críticos el texto sagrado del islam. Andrew Higgins explica en The Wall Street Journal (12-01-2008) las posibles consecuencias.

Una colección de fotografías sobre antiguos manuscritos del Corán que se daba por perdida desde hace más de medio siglo en Alemania vuelve a poner de actualidad un delicado debate: la posibilidad de investigar el texto sagrado del Islam con métodos críticos y las consecuencias que puede acarrear un proyecto de este estilo en una comunidad religiosa conocida por la cerrada defensa de sus propias tradiciones.

El archivo contenía 450 clichés de manuscritos coránicos y pertenecía a la Academia Bávara de Ciencias (Munich). Se reunieron poco antes de la II Guerra Mundial, con el objetivo de emprender una investigación, una especie de primera edición crítica del Corán. Pero el trabajo tuvo que interrumpirse, ya que las fotografías desaparecieron supuestamente tras el bombardeo británico del edificio que las albergaba en abril de 1944. Pero la realidad fue otra. El profesor Spitaler, entonces responsable del proyecto, ocultó la colección de fotos por razones que se desconocen y no se supo de su existencia hasta su fallecimiento, en 2003.

La investigación, que ha sido retomada por la Academia de Ciencias y Humanidades de Berlín, presenta innumerables riesgos, ya que los musulmanes consideran el Corán como la trascripción textual de las palabras divinas recibidas por el Profeta Mahoma en el siglo VII. Cualquier análisis -aunque sea desde el punto de vista filológico- podría considerarse una provocación al islam. Los académicos, conscientes de la alta sensibilidad con que se perciben sus trabajos, se mueven con extrema cautela. El director actual del proyecto ya ha viajado a Irán, Turquía, Siria y Marruecos, para explicar su propósito. Entre sus contactos, también figuran la cadena Al Yazira y otros medios de comunicación, a los que ha tenido que aclarar que no pretende en absoluto combatir los principios del Corán.

Fuente: The Wall Street Journal.

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