Onfray: Sobredosis de provocación

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Michel Onfray, autor de “Tratado de ateología” y “Antimanual de filosofía”, se ha hecho un nombre jugando a la provocación y arremetiendo con desfachatez contra quienes no son materialistas. Pero también a él se le empieza a perder el respeto, como lo revela la reseña de su último libro “Contra-historia de la filosofía” hecha por Roger-Pol Droit en “Le Monde” (24 febrero 2006)

“Si uno es ateo, nada le obliga a tomar por débiles a los que creen en Dios. Si uno es materialista, nada le obliga a tomar a los demás por imbéciles, y menos aún por reaccionarios. Y esto es lo que hace, cada vez más groseramente, este escritor, que en otro tiempo fue más elegante. Los dos primeros tomos de esta “Contra-historia de la filosofía” reflejan abundantemente esta crispación”, afirma Roger-Pol Droit.

El proyecto estaba bien: se trataba de sacar a la luz un conjunto de pensadores olvidados, excluidos del panteón académico. “El resultado es desastroso”, sentencia el reseñador. “Muchos datos archiconocidos, algunos errores terribles y, sobre todo, una sobredosis de provocación simplista y de perspectivas falseadas”.

“Para llevar a cabo su guerra ideológica, Onfray se inventa una filosofía supuestamente dominante, que habría que combatir por todos los medios. En esta fábula, todo se resume en la lucha entre dos campos: materialismo contra idealismo, amigos del cuerpo contra enemigos del cuerpo. Los primeros son amables, progresistas, lúcidos y rebeldes, y han perdido la batalla de la enseñanza oficial. Los idealistas, mistificados y mistificadores, amigos del orden establecido, apoyan a las potencias dominantes y acaparan la universidad”.

“Frente a esta fantasmagoría, caben varias posibilidades: como estas antiguallas fueron mejor formuladas por Lenin, Stalin y Jdanov, cabe preferir el original a la copia; también cabe recordar que el materialismo se estudia desde hace décadas, en la Sorbona y en otras partes, y que fue incluso ampliamente dominante; o bien meterlo todo en un cajón etiquetado con ese viejo término griego que todo el mundo conoce: demagogia”.

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