Los derechos humanos, base de la seguridad internacional

¿La crisis de Irak ha demostrado la inoperancia de la ONU? Sergio Vieira de Mello, Alto Comisario de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, defiende que los Estados tendrán que volver al foro de la ONU y tener en cuenta la inseguridad que se deriva de la violación de los derechos humanos (El País, 24 abril 2003).

“El debate del Consejo de Seguridad versó sobre las armas de destrucción masiva, una cuestión clásica de seguridad y sumamente familiar para el Consejo de Seguridad desde su inicio. (…) El debate no trató sobre las muchas otras cuestiones de interés evidente para los miembros, como la falta de democracia en Irak o los horrores sistemáticos infligidos por su gobierno a los oponentes políticos, reales o imaginarios. El Consejo de Seguridad se vio incapaz de hablar de un tema más amplio, que era cómo ocuparse de los peligros de seguridad planteados por un gobierno que violaba flagrantemente los derechos humanos de sus ciudadanos y que, dada la tendencia que tiene la brutalidad a forzar sus límites, a continuación se dedicó a atacar a sus vecinos. Al final, la impresión fue que los principales participantes en el debate hablaban de una cosa mientras tenían otras en mente”.

Vieria piensa que ni el Consejo de Seguridad ni la Comisión de Derechos Humanos de la ONU han encontrado un medio de enmarcar políticamente “la seguridad en cuestión de derechos humanos y reconocer que las violaciones graves de los derechos humanos constituyen muy a menudo el núcleo de la inseguridad interna e internacional”. A este respecto, evoca otros fracasos de la ONU, como su incapacidad para evitar el genocidio en Ruanda y la masacre de Sbrenica. Estas emergencias “no eran amenazas a la seguridad internacional en el sentido en que el Consejo las reconoce y entiende convencionalmente”. “Este es el fracaso político de nuestra era: la incapacidad de comprender la amenaza para la seguridad que suponen las violaciones graves de los derechos humanos, y la incapacidad de lograr consensos prácticos a la hora de actuar contra tal amenaza”.

“Criticar a Naciones Unidas como tal por no alcanzar un consenso sobre Irak es equivocarse de plano. Cuando los Estados miembros enredan sus propias normas o desbaratan su propia arquitectura política colectiva, es un error culpar a Naciones Unidas o a su secretario general, cuyos buenos oficios no se emplean lo bastante a menudo”.

Vieira afirma que todos los Estados, especialmente los del Consejo de Seguridad, deberían aprovechar esta oportunidad para llevar a cabo una reforma: “Tiene que quedar claro que ha llegado la hora de que todos los Estados redefinan la seguridad global, para situar los derechos humanos en el centro de este concepto”.

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