La retórica de Obama y el liderazgo

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Duración lectura: 1m. 42s.

En un artículo de The Wall Street Journal (16-07-2009), Daniel Henninger reflexiona sobre la extraordinaria capacidad retórica del actual presidente norteamericano, que ha convertido el discurso en “su primer medio de hacer política”. Más allá de la popularidad que le brindan las intervenciones, algunos consideran que Obama está otorgando a los discursos una categoría desconocida, convirtiéndolos prácticamente en “el acto central de su mandato presidencial”.

Pero, señala Henninger, “Obama no es el Orador en Jefe de la nación. No es un senador ni es ya un candidato. Es el presidente. Los discursos importantes del presidente son distintos de los de cualquier otro. Este alto cargo impone exigencias que van más allá del poder de un podio. La inspiración importa, pero el cargo exige también actos de liderazgo. Las palabras de un presidente americano deben conectarse con algo más que el sentimiento y la elocuencia. Sin embargo, demasiadas veces los grandes discursos de Barack Obama no parecen estar conectados a nada más que a sus interesantes pensamientos sobre ese tema”.

Uno de los ejemplos citados por el analista es el del discurso de Obama en su viaje a Rusia, en la que afirmó que un compromiso entre Estados Unidos y ese país por un mundo sin armas nucleares sería el “fundamento moral y legal” para persuadir a los canallas del mundo a hacer lo mismo. “¿Pero qué vendrá después del fundamento moral?”

Algo parecido ha sucedido con sus palabras en El Cairo. Cualquier líder de una nación islámica no sabría qué conclusión extraer de su discurso. “Si habla como presidente, la audiencia tiene derecho a esperar que a esas grandes declaraciones sigan actuaciones políticas concretas”. Henninger concluye que, a excepción de la sanidad, donde sí hay propuestas concretas de la presidencia, “hay una desconexión entre la magnitud de las ideas y las acciones de Obama y, algunas veces, incluso de las ideas con la realidad”.