Estados Unidos tramita una ley contra los países sin libertad religiosa

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Duración lectura: 2m. 58s.

Estados Unidos tramita una ley
contra los países sin libertad religiosaPodría imponer sanciones económicas a países donde se discrimina por la fe

El Congreso de Estados Unidos está tramitando un proyecto de ley que podría imponer sanciones económicas, limitar las ayudas o restringir el comercio con países donde se persigue a grupos religiosos minoritarios, en especial a cristianos. El proyecto de ley federal sigue en la línea de otras propuestas locales y estatales anteriores.

La iniciativa legislativa partió de un diputado y un senador republicanos. Hace más de un año el Congreso solicitó al Departamento de Estado “un resumen detallado de las políticas estadounidenses dirigidas a reducir y eliminar la actual y creciente persecución de cristianos en el mundo”. El 22 de julio de este año se publicó el informe, que se refiere a 78 países donde se han detectado persecuciones o discriminaciones de grupos religiosos minoritarios, especialmente cristianos (China, Irán, Arabia Saudita, Israel, Rusia, etc.).

La ley crearía la figura de un representante de la Casa Blanca que siguiera este asunto e informase anualmente al Congreso. Entre los aspirantes está Nina Shea, madre de tres hijos y católica, que dirige el Centro para la Libertad Religiosa en Freedom House (Newsweek, 25-VIII-97). Es favorable al nuevo proyecto y está tratando de concienciar a la opinión pública de que también atentan contra los derechos humanos las discriminaciones de cristianos en Vietnam, China o Sudán.

Lo conflictivo de la ley es que, si se hace caso al informe del Departamento de Estado, deberían ser sancionadas algunas naciones que mantienen buenas relaciones con Estados Unidos, como Arabia Saudita, Marruecos, Pakistán o Egipto. A juicio de los expertos, es poco probable que la ley prospere, por cuanto compromete las relaciones exteriores norteamericanas.

En el informe del Departamento de Estado se trata también, con brevedad, de la persecución que sufren confesiones religiosas no cristianas, como budistas en Tibet, o animistas en Sudán (a los que se obliga, como a los cristianos, a convertirse al Islam). Asimismo, se describen algunas operaciones estadounidenses destinadas a promover la libertad religiosa y a eliminar discriminaciones de este tipo.

No han faltado críticas de algún alto funcionario del gobierno y de varios miembros del Comité consultivo sobre Libertad Religiosa en el Extranjero, órgano que funciona desde noviembre de 1996 y consta de 20 personas de los credos más numerosos. Dicen que el informe se centra en la persecución de cristianos porque el Congreso trata de congraciarse con los influyentes grupos de inspiración cristiana.

Por su parte, los republicanos aprovechan la cuestión para criticar la política de la administración de Clinton respecto Rusia y China. A este último país se le ha renovado este año el estatuto de nación más favorecida, con importantes ventajas económicas. Contra este privilegio ha estado presionando el Family Research Council, un lobby de Washington hasta ahora concentrado sobre todo en combatir el aborto. Su presidente, Gary Bauer, declaró a Newsweek (6-VI-97) que lleva meses recibiendo información de la persecución de cristianos en China, y que esto forma parte del combate a favor de los derechos humanos.

Pero no faltan cristianos chinos, como Yuan Xiangchen -que ha pasado 21 años en la cárcel por no apostatar- para quienes el tratamiento como nación más favorecida es una cuestión puramente política que sería mejor no mezclar con la religión.

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