Amnistía Internacional propugna las inversiones “limpias”

El comité británico de Amnistía Internacional está lanzando un plan para que sus 135.000 socios hagan exclusivamente inversiones “éticas”. Lo que supone que excluyan, entre otras, a las empresas ligadas al comercio de armas o a las domiciliadas en países que no reconocen los derechos humanos.

Según un estudio de la propia organización, hay entre sus miembros una demanda real de inversiones financieras “limpias”. “Este plan les asegura que sigan sus convicciones sin perder nada en el plano financiero”, afirma David Coe, director de marketing para Gran Bretaña. A pesar del esfuerzo loable de Amnistía Internacional, su clasificación tiene serios problemas, puesto que la mayoría de las grandes multinacionales están diversificadas en sectores excluidos por la organización, como el tabaco, la defensa, las minas o el alcohol; sectores generalmente rentables.

No es fácil hacer distinciones, cuando una compañía que fabrica lentes de contacto también vende miras telescópicas para fusiles de caza, o una cadena de distribución vende publicaciones pornográficas entre un sinfín de productos.

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