Latinoamérica: un fisco que ingrese más y gaste mejor

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Latinoamérica está creciendo de un modo sostenido desde 2003, a un ritmo cercano al 5% anual. Sin embargo, para reducir la pobreza, que afecta al 40% de la población, junto al crecimiento es necesario introducir cambios importantes en la fiscalidad: aumentar los ingresos y mejorar la eficiencia y la justicia del gasto público, sobre todo en salud y educación. Este es el diagnóstico que hace el Centro de Desarrollo de la OCDE en su primer estudio sobre el conjunto de la región.

El informe Perspectivas Económicas de América Latina recuerda que más de 200 millones de personas viven bajo el nivel de pobreza en la región, que es la que presenta mayores desigualdades en el mundo. La aceleración del crecimiento contribuirá a aumentar los ingresos fiscales, pero los gobiernos deben gastar de manera más eficaz esos recursos si quieren disminuir la pobreza.

El informe constata que entre los latinoamericanos hay una gran desconfianza hacia el sistema fiscal. Esto lo atribuye a que, a diferencia de lo que en general ocurre en el ámbito de la OCDE, los impuestos y las transferencias apenas tienen un efecto de redistribución de la renta en la mayoría de los países de la región. Las reformas fiscales de los años ochenta y noventa produjeron efectos positivos, pero aún queda mucho por hacer.

¿Cómo instaurar una fiscalidad más justa y eficiente? Primero, hay que centrar mejor las prioridades del gasto público. La región necesita más gasto en salud y educación, pero también en infraestructuras e innovación. Sin embargo, no se trata solo de ingresar y de gastar más, sino de procurar que haya un efecto redistributivo. “En muchos países -dice el informe- la política fiscal es regresiva, porque los hogares con más ingresos reciben la mayoría de los beneficios”, en particular de la Seguridad Social. En cambio, el informe califica de “progresivos pero aún muy limitados” los programas como Bolsa Familia en Brasil y Oportunidades en México, en los que se dan subsidios a familias pobres a cambio de que cumplan una serie de objetivos con sus hijos (vacunación, asistencia a la escuela, etc.).

Para mejorar la equidad del sistema fiscal, la OCDE recomienda suprimir ciertas exenciones fiscales, que favorecen la evasión y reducen la recaudación. También sugiere aumentar la parte de los ingresos fiscales procedente de los impuestos directos, pues ahora los indirectos constituyen la mayor parte de la recaudación.

Al mismo tiempo, subraya que no se trata solo de gastar más, sino de gastar mejor. A este respecto compara la situación de Brasil, donde los ingresos fiscales suponen el 35% del PIB, como en la media de los países de la OCDE, y México, donde representan solo el 15% (la media latinoamericana es del 17%). Pero tanto Brasil como México están mal situados en lo que se refiere al acceso de la población a bienes básicos, como el agua potable o la electricidad.

La descentralización puede desempeñar también un papel importante para reforzar la responsabilidad fiscal y la confianza de los ciudadanos. El informe sugiere dar más poder a los gobiernos regionales para establecer impuestos. De todos modos, advierte el riesgo de que se produzcan disparidades en un mismo país, como ha ocurrido en Brasil a propósito de la “guerra fiscal” entre estados a propósito de las tarifas del IVA.

Otro capítulo se dedica al impacto que puede tener en Latinoamérica el ascenso rápido de China e India en la economía mundial. En cuanto exportadores de materias primas, los países latinoamericanos se beneficiarán del aumento de la demanda india y china. El reverso de la medalla es que corren el riesgo de centrar sus exportaciones en las materias primas, cuando deberían diversificar su comercio exterior y promover productos de mayor valor añadido.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares