La muerte de Orlando Zapata en dos versiones

La polémica en torno a la muerte del preso cubano Orlando Zapata Tamayo no cesa y ha llegado incluso al Parlamento Europeo. Pero pasadas más de dos semanas de su fallecimiento tras 83 días en huelga de hambre, existe todavía un abismo entre las diferentes versiones sobre lo ocurrido. Una crónica de Vicente Poveda, corresponsal en La Habana de la agencia dpa recoge la versión del gobierno cubano y de la oposición.

Para los detractores del gobierno de Raúl Castro, el albañil de 42 años era un “preso político” torturado entre rejas y cuya muerte el 23 de febrero podía haber sido evitada por los médicos. Funcionarios cubanos hablan de un “delincuente común” al que se le dio esmerada atención médica, y niegan que en la isla haya torturas.
Zapata inició su ayuno el 3 de diciembre, según la disidencia, para protestar contra los “maltratos carcelarios” y ser reconocido como “preso de conciencia”, título que le confirió Amnistía Internacional (AI) en 2004. Por el contrario, medios cubanos dicen que exigía cocina, teléfono y televisión en su celda. Los opositores no lo niegan, pero aseguran que no era la base de su reivindicación.
Encarcelado desde 2003, Zapata fue condenado inicialmente a tres años de
prisión por “desórdenes públicos”, pero la pena creció de forma considerable por su conducta entre rejas, según las versiones oficial y opositora. Su madre habla de 57 años y seis meses de prisión, y asegura que Zapata sufrió golpizas de sus carceleros, por las que fue operado hace un año de un coágulo en el cerebro
El diario oficial Granma publicó que Zapata era “un preso común” procesado por violación de domicilio (1993), lesiones menos graves (2000),
estafa (2000), lesiones y tenencia de arma blanca (2000), alteración del orden y desórdenes públicos (2002), “entre otras causas en nada vinculadas a la política”.
En sus informes, AI mencionó por primera vez a Zapata después de ser detenido junto a otros 16 disidentes el 6 de diciembre de 2002. Según la organización, cuando la policía les impidió entrar a una casa para reunirse, se sentaron en la calle y gritaron “vivan los derechos humanos” y “libertad para los presos políticos”. Al parecer, los “desórdenes públicos” de los que habla Granma.
Salió en libertad condicional el 9 de marzo de 2003 y volvió a ser apresado el 20, ya definitivamente, al participar en un ayuno para exigir la excarcelación de varios presos.

(Ver el artículo original).

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