Iberoamérica. Cumbre de los Jefes de Estado: tema, la juventud

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La Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que se va a celebrar en El Salvador (29-31 de octubre) tiene como tema central “Juventud y Desarrollo”. Aunque el informe base preparado advierte que “los jóvenes de la región tienen una gran diversidad de valores”, sus propuestas revelan un enfoque ideológico particular que posiblemente creará polémica en temas como salud reproductiva, familia y papel de la sociedad civil.

Los organizadores del evento han presentado el informe final como una propuesta neutral, pero los críticos advierten que ese texto responde en algunos aspectos a una visión del hombre sesgada e incompleta. El documento tiene todavía carácter provisional, pero sus conclusiones constituyen la base de las propuestas que serán presentadas para su adopción a los Jefes de Estado participantes en la cumbre.

La preparación del polémico informe ha corrido a cargo de tres organizaciones gubernamentales con sede en Madrid: La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, la Secretaría General Iberoamericana y la Organización Iberoamericana de Juventud.

Quizá por este origen gubernamental, el informe no da suficiente espacio a lo que pueden hacer por la juventud las asociaciones ciudadanas, iniciativas familiares, centros educativos y de voluntariado y otras instituciones.

El informe reconoce los avances que se han dado en la educación -el 71% de los jóvenes de la región han completado la secundaria- , pero destaca el problema de la escasa calidad y de la inadecuación al empleo. Por eso recomienda apoyar la educación no formal, contando también con las entidades dedicadas a este tema.

En materia de salud sexual y reproductiva el informe acentúa el protagonismo de las escuelas, “involucrándolas en el uso de métodos anticonceptivos”, y en cambio asegura, sin datos, que “los programas de abstinencia no están funcionando y por lo tanto deberían de dejar de aplicarse dado que tienen efectos negativos”. No menciona para nada el papel de la familia en este tipo de educación.

En algunos casos plantea metas ambiciosas, pero irreales para bastantes países por su coste. Así, propone que “los programas de atención a la salud deben incluir la salud oral, las vacunas del herpes y del virus del papiloma en mujeres adolescentes y el test de saliva oral para detectar VIH/SIDA”. Hay que tener en cuenta que la atención odontológica no se financia en la sanidad pública de países desarrollados, y que la vacuna del virus del papiloma es muy costosa y su utilidad es discutida entre los expertos en epidemiología.

El informe constata que “el empleo es la principal preocupación de los jóvenes en Iberoamérica”. Según sus datos, existen 17 millones de jóvenes con empleos no precarios, 31 millones con empleos precarios, 10 millones de desempleados y 22 millones no trabajan y que no están buscando empleo. El desempleo juvenil es casi el triple del existente en la población adulta.

Entre otras medidas, sugiere que “la región debe reinventar el concepto de la pequeña empresa como motor de la generación de empleo”, propone fomentar los programas de primer empleo o empleo joven, y lograr la adecuación entre enseñanza y mercado laboral.

La familia aparece en diversos casos como una fuente de conflictos. En el capítulo de liderazgo afirma que “la juventud está inmersa en un conflicto intergeneracional, ya que las lógicas de relación con los adultos se subvierten a través de asuntos cotidianos como la forma de entender la familia y el matrimonio”.

El informe acierta al plantearse cómo crear una cultura de paz entre los jóvenes, pero curiosamente sitúa la religión entre los obstáculos para la paz al afirmar que la violencia “tiene causas estructurales que incorporan elementos como la religión, la pobreza, la exclusión política y social”. Se ignora así que multitud de iniciativas de origen religioso se han elevado por la paz y contra la violencia en la región, y gran parte de los programas de desarrollo social son promovidos por instituciones de inspiración cristiana.

Por todo ello, muchos expertos consideran que el informe que se quiere presentar a los Jefes de Estado en la Cumbre sobre “Juventud y Desarrollo” es susceptible de mejoras. Sería deseable, por ejemplo, la valoración de otras propuestas que tengan en cuenta la realidad de los jóvenes y su entorno social.

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