Hugo Chávez presenta su proyecto para una Venezuela revolucionaria

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Hugo Chávez tomó posesión como presidente de Venezuela hasta 2013 con un discurso que ha sido considerado como una radicalización de sus posturas ideológicas, y que apunta hacia una refundación del régimen. Las palabras que pronunció durante la investidura estuvieron cargadas de populismo. No faltaron ni la lectura de pasajes de los “Hechos de los Apóstoles” para recuperar el tópico de que Jesucristo fue “el más grande socialista de la historia”, ni las críticas a sus oponentes -incluidos los obispos católicos-, ni los gestos sentimentales o las alusiones a Bolívar o el Ché.

Chávez propuso “cinco motores constituyentes” que servirán para “radicalizar y profundizar” la revolución: la nacionalización de empresas privadas en sectores estratégicos; la reforma de la Constitución, incluida la posibilidad de ser reelegido como presidente sin límite de mandatos; una “campaña de educación moral, económica, política y social”, que irá “más allá de las escuelas”; una reforma territorial que reducirá las estructuras políticas de los niveles local y regional -“nueva geometría del poder”-, y “la explosión revolucionaria del poder comunal”, sustituyendo a esas estructuras.

La investidura del mandatario venezolano viene avalada por el 63% de los votos recibidos en las elecciones del pasado 3 de diciembre. Su discurso fue precedido en los días anteriores por el anuncio de una próxima nacionalización de mercados estratégicos, como el de las telecomunicaciones y la electricidad. Esto, junto a la afirmación de que el nuevo ejecutivo tendrá como prioridad “recuperar la propiedad social sobre los medios estratégicos de producción”, provocó una caída la Bolsa venezolana.

Hugo Chávez, que participó en un fracasado golpe militar en 1992, llegó al poder por vía democrática en 1999. En 2002 tuvo lugar un golpe de estado contra él que no tuvo éxito. “Termina hoy un ciclo, lo que bien podríamos llamar un período de transición de tres mil días”, ha dicho Chávez en su discurso de investidura. “Un piso sobre el que construiremos el edificio, el proyecto socialista bolivariano”.

Tensiones con la Iglesia

En la toma de posesión, Hugo Chávez dedicó palabras a algunas de las personas que lo han criticado en los últimos días a raíz de la no renovación de la licencia a la emisora televisiva opositora Radio Caracas Televisión (RCTV). El secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, había cuestionado la decisión y fue respondido por Chávez con insultos. Luego, en el discurso reconocía haber “dicho cosas más allá de lo prudente”, aunque afirmó hacerlo en defensa de Venezuela.

También la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) fue advertida por Chávez unos días antes de que se exponían “a que Cristo los condene”, por haber considerado el cierre de la cadena como una merma de libertad. “Creemos que más que destruir o eliminar, se puede corregir y mejorar para avanzar en una mejor democracia, si mantenemos en plena vigencia la libertad de información”, dijo Mons. Ubaldo Santana, presidente de la CEV, tras las críticas.

Los obispos han manifestado el deseo de mantener abiertos los canales de comunicación con el Gobierno. Mons. Santana explicó -antes del discurso de toma de posesión- que el episcopado está dispuesto a participar en las discusiones sobre el modelo de gobierno, porque “a la Iglesia le ha tocado vivir en regímenes socialistas de distinta índole y puede aportar su experiencia. Tenemos autoridad moral, experiencia y suficiente doctrina para contribuir a que sea un sistema que redima a los pobres, traiga justicia y fortalezca la vida en libertad de todos los venezolanos”.

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