El último, que apague el Morro

Un año atrás, cuando Barack Obama y Raúl Castro anunciaron el comienzo del deshielo entre EE.UU. y Cuba, las expectativas de que se verificara un despegue económico de la Isla y, por consecuencia, una mejoría del nivel de vida de sus pobladores, tuvieron buen eco mediático. Pero para reflotar la economía se necesitan cerebros y brazos, y son los que, como en torrente, se están marchando hacia EE.UU. Para frenar el éxodo de personal sanitario, Cuba ha restablecido el “permiso

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