En Si fuéramos eternos, Emma Gil construye una historia de segundas oportunidades que conecta con la narrativa juvenil actual. La novela sigue a Maddie, una adolescente que se siente fuera de lugar en su entorno: presionada por su familia, aislada en el instituto y marcada por la desaparición repentina de Aaron, su mejor amigo y refugio emocional. Cuando él reaparece, ambos deberán enfrentarse al pasado y decidir si es posible recuperar lo que tenían.
Narrada en primera persona, alterna las voces de los protagonistas y se centra en los sentimientos y en la evolución de los personajes. No hay grandes giros argumentales ni acción intensa: se trata de un relato intimista que aborda la culpa, el perdón y la dificultad para reconstruir vínculos …
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