Parece mentira, pero el viernes pasado inauguramos la quinta temporada de Para no hablar del tiempo, el podcast de la redacción de Aceprensa. Empezamos super inexpertos, no teníamos micros, ni estudio. No teníamos ni idea de locutar. Pero, sobre todo, arrancábamos bastante inseguros. No sabíamos si iba a funcionar un formato de audio en Aceprensa: ¿le gustaría a nuestro público, tan lector él?
Hoy, 225 episodios después, tenemos estudio y micros (con unos soportes que donó una suscriptora), nos faltan cámaras para el videopodcast (pero nos apañamos con el móvil), seguimos repitiendo muletillas y nos vendría bien algo de publicidad para desarrollar las nuevas ideas que nos rondan en la cabeza. Pero tenemos lo más importante: oyentes y, sobre todo, la certeza de que a los lectores y suscriptores de Aceprensa les gusta el podcast.
Así que mil gracias a cada uno de los miles de oyentes de Para no hablar del tiempo (seguid ayudándonos a crecer compartiendo el podcast), gracias a quienes impulsaron el proyecto al inicio (con José María Román Portas a la cabeza) y a los que lo siguen manteniendo ahora (Jose Luis Escobar Gonzalez y Julián Ráez, entre otros).
Gracias a la redacción de Aceprensa, siempre dispuesta a pasarse por los micros para hablar de sus artículos; a nuestro director –Rafael Serrano–, por entender que los oyentes de Para no hablar del tiempo son parte importante de la comunidad de Aceprensa y que hay que cuidarlos; a Ana Zarzalejos, por no decirme nunca no a los especiales (los ha grabado en situaciones que rozan el heroísmo, pero para eso es una periodista de raza).
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Y gracias, por supuesto, al editor del podcast, Claudio Sánchez, que, con paciencia infinita, ha sufrido algún que otro cierre agónico, ha construído el sonido cada semana y, sobre todo, ha envuelto el guion en un acompañamiento musical maravilloso, con unos temas que solo él es capaz de encontrar en las procelosas librerías de música libres de derechos. Si en algún momento le sobra tiempo podría trabajar como cazatalentos de artistas. Él es el culpable de que algunos oyentes se salten parte de la locución para descubrir cuál es el siguiente temazo. Gracias a él, los oyentes del podcast de Aceprensa, además de encontrar análisis, contexto, enfoques, libros y películas, han ido alimentando su gusto musical.
Lo dicho, gracias a todos y larga vida a Para no hablar del tiempo.
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Un comentario
Me da mucha alegría que haya cosas que funcionen, que tengáis éxito, y podamos mirar al futuro con optimismo.